
El conflicto en Medio Oriente volvió a escalar luego de que Israel confirmara que continuó con ataques contra posiciones de Hezbolá en el sur del Líbano, pese al alto el fuego vigente.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) informaron que los bombardeos tuvieron como objetivo instalaciones militares de la Fuerza Radwan y depósitos de armas, con el fin de neutralizar amenazas contra sus tropas y la población civil.
Según el parte oficial, al menos seis militantes de Hezbolá murieron en tres operativos distintos, incluyendo ataques en la zona del río Litani. En uno de los casos, un bombardeo impactó sobre un camión que transportaba armamento.
Las FDI indicaron además que más de 15 combatientes del grupo murieron durante el fin de semana en el área bajo control israelí.
Desde el lado libanés, el Ministerio de Salud reportó al menos cuatro muertos en ataques aéreos en el distrito de Nabatieh, mientras que la Agencia Nacional de Noticias informó otras dos víctimas fatales y 17 heridos en un bombardeo sobre la localidad de Safad al-Battikh.
En paralelo, Hezbolá aseguró haber atacado con un dron un vehículo militar israelí, en tanto que Israel denunció el lanzamiento de cohetes desde territorio libanés hacia zonas fronterizas.
El saldo total de la violencia, según autoridades libanesas, asciende a 2.496 muertos y 7.725 heridos desde principios de marzo.
Los enfrentamientos se producen a pesar del acuerdo de alto el fuego que entró en vigor a mediados de abril, tras semanas de intensos combates en el marco de la tensión regional que involucra a Estados Unidos e Irán.
En ese contexto, el presidente estadounidense Donald Trump anunció la extensión de la tregua por tres semanas más, aunque los recientes episodios ponen en duda su efectividad sobre el terreno.
