15 mayo, 2026

El costo de vida volvió a subir y golpea a los hogares argentinos

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Una familia tipo necesitó en abril ingresos por casi $1,5 millones para no caer bajo la línea de pobreza, según informó el INDEC. Para evitar la indigencia, el mismo hogar debió reunir al menos $665.053. La Canasta Básica Total subió 2,5% en el último mes.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó este jueves que una familia tipo integrada por dos adultos y dos hijos necesitó ingresos mensuales por $1.469.768 en abril de 2026 para no quedar por debajo de la línea de pobreza.

Además, el organismo oficial precisó que ese mismo hogar requirió al menos $665.053 para cubrir la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y no ser considerado indigente.

Los datos fueron difundidos en simultáneo con el índice de inflación de abril, que registró una suba mensual del 2,6% y acumuló un incremento del 12,3% en el primer cuatrimestre del año.

Según el reporte oficial, la Canasta Básica Alimentaria —que mide exclusivamente el costo mínimo de los alimentos necesarios para la subsistencia— aumentó 1,1% respecto de marzo.

En lo que va de 2026, la CBA acumula una suba del 12,8%, mientras que en la comparación interanual el incremento llegó al 32,4%.

Con esos valores, el INDEC calculó que un adulto necesitó ingresos de al menos $215.228 mensuales para no caer en situación de indigencia. En el caso de una familia de cuatro integrantes, el umbral escaló hasta los $665.053.

Por otra parte, la Canasta Básica Total (CBT), que además de alimentos incluye gastos esenciales como transporte, educación, salud, vestimenta y servicios, registró una suba del 2,5% durante abril.

El incremento acumulado de la CBT en los primeros cuatro meses del año alcanzó el 12,3%, en línea con la inflación general medida por el organismo.

De acuerdo con esos parámetros, un adulto necesitó ingresos mínimos de $475.653 para no quedar bajo la línea de pobreza, mientras que para una familia tipo el ingreso requerido superó ampliamente el millón de pesos.

Especialistas en consumo y pobreza señalan que el impacto de los aumentos continúa presionando sobre los sectores medios y bajos, especialmente en rubros vinculados a servicios, alquileres y transporte.

El dato también refleja cómo la desaceleración inflacionaria observada en abril todavía no logra traducirse en una mejora significativa del poder adquisitivo de los hogares.

En los próximos meses, economistas seguirán de cerca la evolución de salarios, jubilaciones y tarifas para evaluar si la reducción gradual de la inflación puede aliviar el deterioro de los ingresos reales.

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