Disturbios y tensión en Córdoba tras confirmarse la muerte de Agostina Vega

La confirmación de que los restos hallados en un descampado del sur de Córdoba pertenecían a Agostina Vega, la adolescente de 14 años desaparecida una semana antes, provocó una noche de profunda conmoción, protestas e incidentes en distintos sectores de la capital provincial. Familiares, amigos y vecinos reclamaron justicia y cuestionaron el accionar de las autoridades durante la búsqueda.
Las primeras concentraciones se produjeron frente a la vivienda de la familia, ubicada en barrio General Mosconi. Allí, decenas de personas se reunieron con carteles y mensajes que habían utilizado durante los días en que se pedía por la aparición de la menor. La noticia del hallazgo generó escenas de dolor, llanto y angustia entre los allegados.
En medio de la conmoción, familiares de Agostina expresaron duras críticas hacia los organismos encargados de la investigación y reclamaron respuestas por las medidas adoptadas durante los días que duró la búsqueda. Entre los cuestionamientos apareció nuevamente la polémica por los tiempos de activación de la Alerta Sofía y el despliegue de recursos para encontrar a la adolescente.
La tensión fue creciendo con el correr de las horas y derivó en manifestaciones cada vez más numerosas. Algunos comerciantes de la zona optaron por cerrar sus locales de manera anticipada ante el temor de que la situación se desbordara.
La madre de Agostina, Melisa Heredia, no participó de las movilizaciones debido a un delicado cuadro de salud. Según informó su abogado, Carlos Nayi, la mujer permanecía internada bajo observación médica tras sufrir una fuerte descompensación provocada por el impacto emocional del caso.
A los reclamos de los familiares se sumaron vecinos y compañeros de escuela de la adolescente, quienes expresaron su dolor y exigieron que la investigación avance hasta esclarecer completamente las circunstancias del crimen y determinar eventuales responsabilidades.
La situación también tuvo repercusiones en el ámbito institucional. Horas antes de los incidentes, el fiscal Raúl Garzón y el ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros, brindaron una conferencia de prensa en la que respondieron preguntas sobre el operativo de búsqueda y las principales hipótesis de la causa. El encuentro estuvo marcado por momentos de tensión y cuestionamientos de parte de periodistas y familiares.
Ya durante la noche, un grupo de manifestantes se trasladó hasta el Destacamento Policial Juan Pablo II, donde se registraron enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. Según reportes locales, algunas personas arrojaron piedras contra el edificio policial, mientras que los efectivos respondieron con gases lacrimógenos y postas de goma para dispersar la protesta.
En medio de los disturbios, Miguel Heredia, abuelo de la adolescente, expresó públicamente su dolor por la confirmación del crimen y pidió que la Justicia avance contra todos los responsables. «A mi nieta me la mataron. Quiero justicia», manifestó durante una entrevista realizada en el lugar.
La investigación continúa bajo la conducción de la Fiscalía de Instrucción a cargo de Raúl Garzón. Hasta el momento, Claudio Barrelier, expareja y amigo de la madre de la víctima, permanece detenido y es el principal acusado en la causa, mientras los investigadores avanzan con nuevas pericias y medidas judiciales para reconstruir lo ocurrido.
