
La condena a 12 años de prisión para Moisés Martínez, el joven de 28 años que mató a su padre de 15 disparos tras los reiterados abusos que sufría su hermana, generó conmoción en Uruguay y derivó en reclamos públicos para su liberación.
En ese contexto, Sara Martínez, víctima directa de los ataques, se convirtió en la principal voz de la familia. En una entrevista, relató el calvario vivido y exigió que la Justicia revise la sentencia dictada contra su hermano.
Según su testimonio, fue abusada por su padre en unas 60 ocasiones y atravesó durante años un ciclo de manipulación emocional. “Cada vez que pasaba, se ponía a llorar. Yo le creía y pensaba que no lo iba a hacer más, hasta que llegó un momento en que dije ‘ya está’”, sostuvo en diálogo con el diario El País.
La joven también remarcó la dificultad para salir de ese tipo de situaciones: “Es muy difícil salir de esa red de manipulación”. De acuerdo a su relato, el agresor ya había sido denunciado cuando ella tenía 12 años y recibió una condena de tres años, pero recuperó la libertad antes de cumplirla y los abusos continuaron.
“No creían el abuso. Un abusador no da señales claras, se camufla en la sociedad”, afirmó.
El desenlace ocurrió en mayo de 2025, cuando Moisés Martínez asesinó a su padre de 15 disparos. Según explicó su hermana, el joven había ido a buscar un “perdón genuino”, pero se encontró con una nueva situación de violencia. “Le dijo que nadie le iba a creer. Moisés también tenía miedo”, aseguró.
El caso generó una fuerte reacción social y dio lugar a movilizaciones que reclaman la liberación del joven o la revisión de su condena. Quienes lo apoyan sostienen que actuó en un contexto límite, atravesado por años de violencia familiar.
Mientras tanto, la Justicia mantiene vigente la pena de 12 años de prisión por parricidio, aunque el caso continúa generando debate sobre cómo deben abordarse este tipo de situaciones extremas.
