Barrios populares: crece el endeudamiento y casi el 60% de los deudores pide crédito para comprar comida
Un relevamiento del Instituto Periferias realizado durante agosto de 2026 mostró el deterioro de la economía de los hogares de barrios populares. Según el estudio, el 74,4% no logra cubrir los gastos mínimos del mes y el 61,8% de las personas consultadas tiene algún tipo de deuda. Entre quienes están endeudados, el 59,8% afirmó haber recurrido al crédito para comprar alimentos.

La situación económica de los hogares que viven en barrios populares continúa marcada por la insuficiencia de los ingresos y el crecimiento del endeudamiento. Así lo muestra un relevamiento realizado durante agosto por el Instituto Periferias, que contempló 5.000 casos en 15 provincias.
Según el estudio, el 74,4% de los hogares consultados aseguró que sus ingresos no alcanzan para cubrir los gastos mínimos del mes. En contraste, apenas el 11,1% afirmó poder afrontar sus obligaciones básicas sin recurrir a mecanismos adicionales de financiamiento.
La falta de dinero suficiente impacta directamente sobre los gastos cotidianos. Al no poder cubrir necesidades como alimentos, servicios, alquileres y otros consumos esenciales, las familias deben reducir gastos o recurrir a distintas alternativas para conseguir financiamiento.
El endeudamiento aparece como una de las principales respuestas ante ese escenario. El 61,8% de las personas consultadas manifestó tener algún tipo de deuda.
Dentro de ese grupo, además, el 59,8% señaló que tuvo que recurrir a préstamos o créditos para comprar alimentos. El dato muestra un cambio en el uso del financiamiento: la deuda no estaría destinada únicamente a compras extraordinarias o gastos imprevistos, sino también a cubrir necesidades básicas del presupuesto familiar.
Entre las herramientas utilizadas aparecen las tarjetas de crédito, los préstamos de familiares y conocidos, los prestamistas particulares y las aplicaciones o billeteras virtuales. Las alternativas no son excluyentes, por lo que una misma persona puede haber utilizado más de una modalidad para afrontar sus gastos.
Para el Instituto Periferias, el problema debe analizarse a partir de la relación entre los ingresos disponibles y el costo de las necesidades básicas. Cuando una familia utiliza una tarjeta o solicita un préstamo para completar la compra de alimentos, obtiene una solución inmediata, pero incorpora una nueva obligación para los meses siguientes.
El director del Instituto Periferias, Daniel Menéndez, señaló que el comportamiento de las familias se modificó durante la crisis social y que el endeudamiento comenzó a utilizarse de manera más frecuente para sostener gastos cotidianos.
El fenómeno genera una dinámica difícil de revertir: cuando los ingresos no alcanzan, las familias reducen determinados consumos y recurren al crédito para cubrir el faltante. La deuda, a su vez, compromete parte de los ingresos futuros y reduce el margen disponible para afrontar los gastos del mes siguiente.
Los números del relevamiento muestran esa tensión entre ingresos y gastos. Mientras casi tres de cada cuatro hogares no logran cubrir sus necesidades mínimas, más de seis de cada diez personas consultadas tienen algún tipo de deuda. Entre ellas, casi seis de cada diez recurrieron al endeudamiento específicamente para comprar alimentos.
El estudio vuelve así a poner el foco en la situación de los sectores populares y en la distancia entre los ingresos familiares y el costo de sostener los gastos esenciales. El endeudamiento para acceder a alimentos aparece como una de las señales más concretas de la presión que atraviesa a los presupuestos de estos hogares.
