Una carrera de obstáculos en San Luis: vecinos deben agacharse para atravesar los bloques de hormigón
El cierre del predio fabril con bloques de hormigón generó fuertes reclamos entre vecinos, trabajadores y comerciantes de la zona. Los obstáculos complican el paso peatonal y obligan a algunas personas a agacharse para atravesar los accesos. También hay cuestionamientos por los desvíos que deben realizar quienes utilizan transporte público, autos, motos o bicicletas.

El cierre del predio fabril con pesados bloques de hormigón generó fuertes reclamos entre vecinos y trabajadores de la zona, que aseguran que la medida transformó los accesos en una verdadera carrera de obstáculos cotidiana.
La situación se concentra principalmente en Calle 1 y sus cruces con las avenidas Intendente Aguirre Celi y Trelew, donde los cortes afectan la circulación de personas que viven en los barrios Vial Provincial, Libertad y CGT.
Uno de los principales problemas se presenta para quienes se movilizan a pie. Vecinos y operarios deben buscar espacios reducidos entre las estructuras de hormigón y, en algunos casos, agacharse o tirarse prácticamente al piso para poder atravesar el sector.
La dificultad también alcanza a quienes utilizan el transporte público, ya que algunos pasajeros deben descender en las inmediaciones de los cortes y continuar el trayecto caminando entre los obstáculos.
La situación genera especial preocupación entre adultos mayores, familias con niños y estudiantes, que deben encontrar la manera de atravesar la zona para llegar a sus destinos.
Quienes circulan en autos particulares, taxis, remises, bicicletas, motos y servicios de transporte mediante aplicaciones también deben realizar desvíos para evitar los sectores bloqueados. Los vecinos cuestionan que esos recorridos adicionales implican más tiempo y, en determinados casos, mayores costos de traslado.
A esto se suma el impacto sobre los comercios de la zona. Comerciantes sostienen que la circulación diaria de trabajadores y vecinos vinculados al predio fabril era una fuente habitual de clientes y que las restricciones de acceso repercutieron sobre las ventas.
Entre los afectados existe además una pregunta recurrente: si era necesario cerrar los accesos, ¿por qué no se contempló desde el comienzo un paso peatonal adecuado?
Vecinos y trabajadores plantean como alternativas la construcción de una senda peatonal con una abertura suficiente o la instalación de puntos de control que permitan mantener la seguridad del predio sin impedir el paso de las personas.
El reclamo, en definitiva, no se limita al cierre del predio, sino a la forma en que fueron resueltos los accesos. Los vecinos consideran que la medida no contempló adecuadamente las necesidades de quienes deben atravesar diariamente el lugar para trabajar, estudiar, utilizar el transporte público o realizar sus actividades habituales.
Mientras continúan las dificultades de circulación, crece el pedido para que se encuentre una solución que permita garantizar el control del predio sin convertir el desplazamiento cotidiano de los vecinos en un verdadero obstáculo.
