
Javier Milei anunció este martes desde Israel el envío al Congreso de una reforma electoral que propone eliminar las PASO, modificar el financiamiento de la política e incorporar la Ficha Limpia para inhabilitar candidatos con condenas firmes por corrupción. «Se acabó la impunidad. Se acabó la joda. Viva la libertad carajo», escribió el mandatario en X mientras cerraba su gira por el Estado judío. El proyecto ingresó este miércoles al Congreso y el Gobierno deberá decidir en qué cámara comenzará su debate.
El anuncio llegó cuando Milei estaba aún en Israel y tomó por sorpresa incluso a sectores del propio oficialismo. La reforma había comenzado a tomar forma el viernes anterior, en una reunión de la mesa política en Casa Rosada con la participación de Santiago Caputo, la secretaria Legal y Técnica y otros funcionarios clave. La inclusión explícita de Ficha Limpia fue la principal novedad respecto de los borradores que circulaban: el Gobierno la incorpora como anzuelo para atraer a bloques opositores que reclaman la norma pero resisten la eliminación de las primarias.
El primer eje es la eliminación de las PASO. El argumento oficial es que el Estado no debería financiar internas partidarias. El oficialismo tiene un antecedente a favor: el año pasado logró suspenderlas con el apoyo de la UCR y el PRO. Ahora busca la derogación definitiva, aunque sectores de esos mismos bloques se resisten porque aún necesitan las primarias para ordenar sus propias internas. Algunos dirigentes del oficialismo contemplan como salida intermedia una nueva suspensión en lugar de la eliminación definitiva.
El segundo eje apunta al financiamiento: se eliminarían los aportes públicos a las campañas electorales y los destinados a la impresión de boletas, aunque se conservarían los fondos para el funcionamiento institucional de los partidos.
El tercer eje, Ficha Limpia, propone inhabilitar a quienes tengan condenas por delitos dolosos confirmadas en segunda instancia antes del 31 de diciembre del año previo a la elección. Si la confirmación ocurriera durante el año electoral, el impedimento regiría recién una vez finalizado ese proceso. La norma ya tuvo intentos fallidos: en 2024 el oficialismo postergó su tratamiento en dos ocasiones y en el Senado, en mayo de 2025, dos senadores misioneros aliados al Gobierno la dejaron caer. Su inclusión en esta reforma es interpretada por la oposición como un intento de darle una nueva oportunidad a la iniciativa que excluiría a Cristina Kirchner del escenario electoral, aunque la Corte Suprema ya confirmó su condena en la causa Vialidad.
El anuncio dejó afuera otros puntos que se venían trabajando internamente: cambios en la composición jurídica de los partidos, nuevas exigencias de afiliación para conservar la personería, restricciones a la participación extranjera en campañas, modificaciones en la elección del Parlasur y el debate sobre la implementación de circunscripciones uninominales para diputados.
