26 agosto, 2026

Qué dice el informe sobre la morosidad que compartió Milei y por qué habló de una “opereta”

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Un análisis independiente realizado sobre datos del Banco Central contabilizó 5,86 millones de personas con deudas atrasadas en junio de 2026. El estudio muestra que casi el 40% de los morosos debe menos de $400.000, mientras que el 14,5% con mayores obligaciones concentra el 73% del dinero en mora. Milei compartió el informe para cuestionar lo que calificó como una “opereta” sobre el endeudamiento.

Javier Milei volvió a cuestionar el debate sobre el nivel de endeudamiento de los argentinos y denunció una “opereta” después de compartir en sus redes sociales un análisis independiente sobre la morosidad. El trabajo, elaborado por el analista Mati Fernández a partir de microdatos de la Central de Deudores del Banco Central (BCRA), muestra que 5,86 millones de personas físicas tenían deudas atrasadas en junio de 2026, aunque también revela una fuerte concentración del dinero impago en un grupo reducido de deudores.

El informe se titula “Todo lo que querías saber de la mora (pero tenías miedo de preguntar)” y fue realizado sobre la base de los datos de la Central de Deudores del BCRA correspondientes a junio, el panel de los últimos 24 meses y registros del padrón de ARCA. El autor aclaró que se trata de un análisis independiente y que los cruces y cálculos realizados pueden contener errores.

Uno de los principales datos es que 5.859.104 personas registraban al menos una deuda en situación de mora. Sobre un universo de más de 20,8 millones de personas con obligaciones registradas, representan alrededor del 27% de los deudores relevados. En términos de dinero, la mora representa el 15,5% del monto total adeudado.

El informe pone el foco en una diferencia importante entre la cantidad de personas que tienen atrasos y el volumen de dinero involucrado. Según el análisis, el 17% de los morosos debe menos de $100.000 y casi el 40% tiene atrasos inferiores a $400.000. En el extremo opuesto, el 14,5% de los deudores con mayores obligaciones concentra el 73% del dinero en mora.

La distribución también cambia según el tipo de entidad. Los bancos concentran la mayor parte del dinero en situación irregular, mientras que las fintech y otros prestamistas no bancarios reúnen a una mayor cantidad de personas con atrasos. De acuerdo con el estudio, los grandes bloques bancarios concentran aproximadamente el 65% del dinero en mora, mientras que los segmentos de crédito de menor monto reúnen a una proporción mucho mayor de los morosos.

Otro de los datos que sobresale corresponde a los jóvenes de entre 18 y 25 años. Según la reconstrucción realizada por Fernández, la cantidad de deudores de ese grupo aumentó 38% y su nivel de mora pasó del 24,7% al 40,8%. La deuda atrasada mediana en esa franja se ubicó en torno de los $282.000.

El estudio también analiza cuántos acreedores tiene cada persona. La conclusión es que el endeudamiento no se encuentra necesariamente distribuido entre una gran cantidad de entidades: la mitad de los deudores mantiene obligaciones con una sola entidad y el 90% tiene deudas con hasta tres.

Respecto de las causas del incumplimiento, Fernández no encontró una correlación directa y clara entre el nivel de mora y variables como pobreza o desempleo. En su interpretación, la pérdida de poder adquisitivo aparece como un factor más relevante para explicar el deterioro de la capacidad de pago. El informe también advierte sobre el peso de los impuestos que se aplican sobre los créditos y los intereses, entre ellos IVA, Ingresos Brutos, impuesto al cheque, sellos y tasas municipales.

El trabajo no sostiene que la morosidad sea inexistente. Por el contrario, sus propios datos muestran un incremento importante de la cantidad de personas con obligaciones atrasadas. Según la reconstrucción publicada sobre la base del estudio, la proporción de personas en mora pasó del 13,6% en julio de 2024 al entorno del 27,8% en junio de 2026.

La particularidad del informe es que pone el acento en la diferencia entre la cantidad de personas afectadas y el monto de dinero comprometido. Es decir, millones de personas tienen algún atraso, pero la mayor parte del dinero en mora está concentrada en un porcentaje relativamente pequeño de los deudores.

Milei utilizó esos datos para cuestionar las interpretaciones sobre una eventual crisis generalizada de endeudamiento. Al compartir el análisis, el Presidente sostuvo que los indicadores no reflejan una situación de crisis y calificó de “opereta” la cobertura periodística que, según su interpretación, presentó el fenómeno de manera distorsionada.

El informe, sin embargo, presenta una radiografía más amplia: confirma que la cantidad de personas con deudas atrasadas es elevada y que aumentó durante los últimos dos años, pero también muestra que buena parte de los morosos tiene obligaciones de montos relativamente bajos y que el grueso del dinero impago se concentra en un grupo reducido.

De esta manera, los mismos datos alimentaron dos lecturas dentro del debate público: el Gobierno los utiliza para relativizar la idea de una crisis financiera generalizada, mientras que quienes advierten sobre el deterioro del crédito pueden señalar el fuerte crecimiento de la cantidad de personas que ingresaron en mora. La conclusión central del estudio es que ambas dimensiones —cantidad de personas y volumen de dinero— deben analizarse por separado para comprender el fenómeno.

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