Milei negó que su ofensiva por Malvinas sea electoral y dijo que la prepara desde hace tres años
Javier Milei negó que las nuevas medidas sobre Malvinas respondan a una estrategia electoral y aseguró que su Gobierno trabaja en el tema desde hace tres años. Admitió que los dichos de Donald Trump fueron el disparador externo de la reciente cadena nacional. Además, defendió la presión sobre empresas vinculadas con actividades en las islas y anticipó una nueva ley de soberanía.

Javier Milei rechazó que las nuevas medidas impulsadas por su Gobierno en torno a las Islas Malvinas respondan a una estrategia electoral y aseguró que la administración libertaria viene trabajando sobre el tema desde hace tres años. El Presidente también reconoció que los recientes dichos de Donald Trump funcionaron como un disparador externo para acelerar los anuncios.
Durante una entrevista con el canal de streaming Neura, Milei calificó como una “estupidez mayúscula” la interpretación de algunos analistas que vinculan la ofensiva por Malvinas con una cuestión de imagen u oportunismo político.
“Las venimos gestando hace tres años”, sostuvo el mandatario al referirse a las medidas adoptadas por el Gobierno, entre ellas el endurecimiento de las sanciones contra empresas vinculadas con actividades en el archipiélago, el impulso de una nueva legislación y el proyecto para reforzar la presencia argentina en el Atlántico Sur.
Milei explicó, sin embargo, que la decisión de realizar la cadena nacional que dedicó a la cuestión Malvinas tuvo un factor externo. Según relató, la reunión de Gabinete en la que se resolvió el mensaje presidencial se realizó el lunes anterior y estuvo influida por las declaraciones de Trump del 31 de agosto, cuando el presidente estadounidense dijo que estaba revisando la posición de su país respecto de las islas.
“La cadena se decidió en la reunión de Gabinete del lunes previo. Es disparada por ese comentario de Donald Trump. Es decir, todos hechos exógenos”, explicó Milei.
El Presidente interpretó que los dichos de Trump estaban vinculados con la relación entre Estados Unidos y el Reino Unido y con los reclamos de Washington por la posición británica frente a otros conflictos internacionales. En ese marco, consideró que el mandatario estadounidense no tomaría una decisión de ese alcance sin contar con una estrategia más amplia detrás.
Milei también vinculó la política sobre Malvinas con la estrategia económica del Gobierno. Sostuvo que Argentina puede ofrecer al mundo alimentos, energía y minerales, además de capital humano para la economía del conocimiento, y afirmó que esa capacidad le permite negociar desde una posición que considera favorable.
Uno de los objetivos, según explicó, es generar incentivos para que las empresas vinculadas con actividades en las islas evalúen sus negocios en territorio continental argentino, particularmente en Vaca Muerta, bajo el régimen de incentivos para grandes inversiones (RIGI).
“Si se le suma la geopolítica, entonces se abrió la ventana y nosotros la aprovechamos”, sostuvo Milei, al explicar la relación que el Gobierno establece entre las nuevas medidas sobre Malvinas, la actividad hidrocarburífera y la política de inversiones.
La ofensiva oficial también contempla un nuevo proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, que el Gobierno prepara para enviar al Congreso. La iniciativa busca endurecer las sanciones previstas para empresas y actores vinculados con actividades sin autorización argentina en las islas y ampliar el alcance de las medidas hacia otros sectores, incluida la pesca.
El proyecto está siendo trabajado principalmente desde la Cancillería, encabezada por Pablo Quirno, y contempla además mecanismos de coordinación entre distintas áreas del Estado para responder ante actividades consideradas contrarias a los intereses argentinos. Entre las herramientas que se analizan aparece también la posibilidad de ampliar las consecuencias para accionistas, directivos y proveedores de compañías alcanzadas por las sanciones.
En paralelo, el Gobierno avanza con la Base Naval Integrada de Ushuaia, presentada oficialmente como una infraestructura destinada a reforzar la presencia argentina en el Atlántico Sur y la proyección logística hacia la Antártida. El canciller Quirno y el ministro de Defensa, Carlos Presti, recorrieron recientemente el predio donde se desarrolla el proyecto.
Desde el Ejecutivo sostienen que la base tendrá funciones logísticas, de vigilancia y apoyo operativo y científico, y que formará parte de una estrategia más amplia para fortalecer la presencia argentina en el extremo sur del país. La obra registraba un avance físico cercano al 9% al momento de la última recorrida oficial.
La cuestión Malvinas se convirtió así en uno de los principales ejes de la agenda internacional y de defensa del Gobierno. A las medidas contra empresas vinculadas con actividades en las islas se suman la nueva legislación que el Ejecutivo busca aprobar en el Congreso y el refuerzo de la infraestructura estratégica en Tierra del Fuego.
Milei, además, no descartó mantener un encuentro con Trump durante la Asamblea General de las Naciones Unidas, en un contexto en el que la posición del presidente estadounidense sobre Malvinas volvió a ocupar un lugar central en la agenda bilateral.
