Milei aterrizó en la cubierta del Nimitz: ejercicios navales Y un decreto polémico

Milei aterrizó en la cubierta del USS Nimitz con AC/DC de fondo, junto a Karina, Caputo y toda la cúpula militar. Para autorizarlo, usó un DNU. El embajador estadounidense habló de «una nueva era». Es el gesto de alineamiento en defensa más simbólico desde que asumió.
El presidente Javier Milei pisó este jueves la cubierta del portaaviones nuclear USS Nimitz, que opera en el Mar Argentino frente a las costas de Mar del Plata en el marco de los ejercicios navales Passex 2026 y Southern Seas 2026, organizados por el Comando Sur de Estados Unidos. Es la primera vez que el mandatario aborda una nave de estas características. La visita fue el cierre del quinto y último día de maniobras conjuntas entre la Armada argentina y la Armada estadounidense en el Atlántico Sur.
Milei partió desde Aeroparque a las 10 de la mañana a bordo de un Grumman C-2 Greyhound — la aeronave de transporte que opera desde y hacia la cubierta de los portaaviones — y aterrizó en el Nimitz hora y media después. Regresó al continente cuatro horas más tarde.
Quiénes fueron y qué vieron
La delegación fue de alto perfil. Acompañaron al Presidente la secretaria general Karina Milei, el canciller Pablo Quirno, el ministro de Defensa Carlos Presti, la ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva, el asesor presidencial Santiago Caputo, el presidente de la Cámara de Diputados Martín Menem, el jefe del Estado Mayor Conjunto Marcelo Dalle Nogare y el jefe de la Armada Juan Carlos Romay. Todos posaron junto al embajador estadounidense Peter Lamelas al aterrizar en el navío.
Como parte del programa del día de cierre, la visita presidencial coincidió con una demostración aérea de aviones F/A-18 Hornet y helicópteros MH-60 Seahawk — al ritmo de AC/DC, según registró La Nación —, además del tradicional ejercicio fotográfico que documenta el despliegue de la fuerza de tareas combinada.
El buque y los ejercicios
El USS Nimitz (CVN-68) mide 332,8 metros de largo, con una cubierta de vuelo de 76,8 metros de ancho. Propulsado por energía nuclear, puede superar los 30 nudos de velocidad. Es el más antiguo de los portaaviones de su clase y será dado de baja en 2027 — lo que convierte a esta escala en el Mar Argentino en una de sus últimas misiones operativas. El buque cruzó el Estrecho de Magallanes el domingo 26 de abril y se integró a la Zona Económica Exclusiva argentina junto al destructor USS Gridley (DDG-101).
Las maniobras combinadas incluyeron a seis buques argentinos: el destructor ARA «La Argentina», la corbeta ARA «Rosales» y la fragata ARA «Sarandí», entre otras unidades. Las prácticas abarcaron vuelos de exploración con aeronaves P3C Orion, simulación de ataques de cazas F-18 sobre la formación naval, ejercicios de defensa antiaérea y maniobras en columna de alta complejidad coordinativa frente a Mar del Plata. Tres oficiales argentinos integraron el Estado Mayor multinacional a bordo del Nimitz: los capitanes de corbeta Julio Escudero y Romina Banegas, y el suboficial primero Jorge Ortiz.
El DNU y la polémica institucional
El ingreso del Nimitz a aguas argentinas fue habilitado mediante el Decreto 264/2026, un DNU que el Gobierno utilizó para eludir el trámite legislativo. Este tipo de autorizaciones —ingreso de tropas extranjeras al territorio nacional— requieren habitualmente aprobación del Congreso. El Gobierno avanzó igual, en el marco de su estrategia de cooperación en defensa con Washington.
Lo que dijo el embajador
Peter Lamelas no dejó pasar la ocasión sin cargarla de significado político. «El USS Nimitz representa la cumbre de la ingeniería naval estadounidense, y hoy sirve como una plataforma para mostrar la férrea asociación entre Estados Unidos y Argentina», afirmó. Y agregó: «Estamos en una nueva era de relación bilateral.» La frase no fue protocolar: se inscribe en una cadena de gestos acumulados desde el inicio de la gestión Milei, que incluyó el proyecto de Base Naval Integrada en Ushuaia y múltiples visitas de autoridades militares del Comando Sur.
