Medio siglo de gloria: La intimidad del festejo de los 50 años de Marcelo Gallardo
Marcelo Gallardo celebró sus 50 años en una gala privada que fusionó la calidez familiar con el misticismo de River Plate. Rodeado de figuras emblemáticas de su ciclo más exitoso y con guiños históricos a la final de Madrid, el técnico más laureado del club «Millonario» coronó su medio siglo con un show sorpresa de la Bersuit Vergarabat y un clima de pura liturgia riverplatense.

Por Alejo Pombo
Marcelo Gallardo, el hombre que redefinió la historia moderna de River Plate, alcanzó el umbral de los 50 años. Lo que podría haber sido un evento masivo se transformó, por deseo del «Muñeco», en un agasajo íntimo donde el círculo afectivo y el ADN futbolístico se fundieron en una noche de celebraciones y recuerdos.
La reunión, documentada a través de las redes sociales por su esposa, Geraldine La Rosa, permitió espiar el lado más relajado del estratega. Lejos de la rigidez de la línea de cal, se vio a un Gallardo distendido, bailando cumbia y compartiendo con dos de sus cuatro hijos. Sin embargo, la estética del evento mantuvo la esencia de su carrera: una torta gigante decorada con su icónico traje de gala presidencial y cotillón flúor con inscripciones como «Monumental» y «Muñeco».
El evento sirvió también como un reencuentro de la «vieja guardia». Entre los invitados destacaron nombres que fueron fundamentales en sus éxitos deportivos: Rodrigo Mora, Jonatan Maidana y Juan Fernando Quintero. Este último, junto a Leonardo Pisculichi, comparte curiosamente la fecha de nacimiento con el entrenador, sellando una coincidencia casi predestinada. El afecto de sus dirigidos quedó plasmado en el mensaje de Mora: «Gracias por tenerme siempre presente. Te quiero».
La cuota de folklore futbolístico no faltó. Entre gorras y luces, se destacó un accesorio que rezaba «Madrid», una referencia ineludible a la gesta de 2018 que sigue marcando el pulso de su legado.
El broche de oro musical estuvo a cargo de la Bersuit Vergarabat. La banda, vinculada históricamente al sentimiento popular argentino, brindó un show sorpresa que cerró la noche con clásicos como «Un pacto», mientras los invitados celebraban no solo la edad de un hombre, sino la vigencia de un símbolo que, a sus 50 años, parece tener todavía capítulos dorados por escribir.
