Las prestamistas de Adorni declararon que el jefe de Gabinete les debe USD 70.000

La causa por presunto enriquecimiento ilícito que involucra al jefe de Gabinete Manuel Adorni sumó este lunes un dato clave: las dos mujeres que le prestaron USD 100.000 para la compra de uno de sus departamentos declararon ante la Justicia que el funcionario aún les adeuda USD 70.000 más intereses, con vencimiento en noviembre de 2026. Las testigos se presentaron durante casi tres horas en los tribunales de Comodoro Py ante el fiscal federal Gerardo Pollicita, quien lleva adelante la investigación.
Se trata de Graciela Isabel Molina de Cancio, comisaria retirada de la Policía Federal que se desempeñó hasta 2021 como jefa de la Dirección General de Escuelas de Formación Policial, y su hija Victoria María José Cancio, contadora en actividad dentro de la fuerza. Ambas figuran como acreedoras en la declaración jurada que Adorni presentó ante la Oficina Anticorrupción, aunque sin detallar los términos del acuerdo.
El préstamo, de carácter privado y sin intervención bancaria, fue entregado en efectivo en la escribanía de Adriana Nechevenko en noviembre de 2024, el mismo día en que la esposa del funcionario, Bettina Angeletti, adquirió otra propiedad en el country Indio Cuá, en Exaltación de la Cruz. La operación quedó garantizada con una hipoteca sobre el departamento ubicado en la avenida Asamblea, en el barrio de Parque Chacabuco.
Molina aportó USD 85.000 y su hija los USD 15.000 restantes. El acuerdo contemplaba la devolución en dos años con una tasa de interés del 11% anual. Adorni abonó cuotas mensuales de USD 900 en concepto de intereses desde noviembre de 2024 y luego realizó un pago directo de USD 30.000 de capital, con lo cual la cuota mensual se redujo a USD 600.
Las testigos explicaron ante el fiscal que el dinero proviene de ahorros familiares, herencias obtenidas en un juicio sucesorio y una demanda por diferencia salarial tras el fallecimiento del esposo de la comisaria retirada. También admitieron que no se dedican habitualmente a este tipo de operaciones financieras.
Un dato que llamó la atención de los investigadores: fue la propia escribana Nechevenko quien ofició de nexo entre las acreedoras y Adorni, ya que las conocía personalmente. Este lunes, mientras las mujeres declaraban, Nechevenko les envió un mensaje de WhatsApp con un emoji de aliento. Ese intercambio quedó incorporado como prueba a la causa.
La fiscalía también busca acceder al contenido de los teléfonos de las testigos para relevar mensajes, audios y registros de llamadas vinculados a la operación. Paralelamente, se dispuso el levantamiento del secreto fiscal y se requirió información a la agencia recaudatoria ARCA para verificar si Molina y Cancio contaban con capacidad económica suficiente para justificar ese crédito privado.
El jueves será el turno de otras dos mujeres que financiaron la compra de un segundo inmueble de Adorni, ubicado en la calle Miró, en el barrio de Caballito. Para el 22 de abril también fue convocado Pablo Feijoo, hijo del escribano Viegas, quien participó de esa segunda operación sin firmar la escritura. Además, la fiscalía investiga consumos personales y viajes del funcionario en los últimos años.
