EEUU reclasificó la marihuana y la sacó de la misma categoría que la heroína: qué cambia y qué no cambia

El gobierno de Estados Unidos reclasificó la marihuana de uso medicinal de la categoría I a la categoría III dentro del sistema federal de control de sustancias, en una decisión que reduce restricciones sobre el cannabis con fines terapéuticos y abre el camino a una investigación científica más amplia. La medida fue oficializada por el Departamento de Justicia y anunciada por el fiscal general interino Todd Blanche.
Hasta ahora, la marihuana estaba clasificada en el mismo nivel que la heroína: sin uso médico reconocido y con alto potencial de abuso. Con el cambio, pasa a una categoría que incluye sustancias con aplicaciones terapéuticas aceptadas, como la ketamina. La reclasificación abarca el cannabis aprobado por la FDA y el autorizado a nivel federal, pero no implica una legalización del consumo recreativo, que sigue siendo ilegal en el plano federal aunque está permitido en 24 estados y en Washington DC bajo legislaciones locales.
Según Blanche, la medida permitirá «realizar investigaciones más rigurosas» sobre la seguridad y eficacia del cannabis, facilitar el acceso de pacientes a tratamientos y mejorar la toma de decisiones clínicas. El funcionario anticipó además que el gobierno buscará avanzar en una reclasificación más amplia mediante una audiencia acelerada que podría concretarse en junio.
La decisión se inscribe en una estrategia más amplia de la administración Trump para promover el estudio científico de sustancias con potencial terapéutico, incluyendo psicodélicos como la psilocibina y el LSD para el tratamiento de enfermedades mentales.
Los mercados reaccionaron con volatilidad. Tras el anuncio, las acciones de empresas del sector dispararon entre un 6% y un 9%: Aurora Cannabis subió 6%, Tilray 9,3% y Canopy Growth 7,3%. El ETF AdvisorShares Pure US Cannabis avanzó un 8%. Sin embargo, pasada la euforia inicial, los papeles del sector revertían las ganancias y caían entre un 7% y un 13%, evidenciando la cautela de los inversores ante los límites concretos del cambio regulatorio.
