3 agosto, 2026

Denuncian vigilancia y falta de espacios en una escuela

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Docentes y trabajadores de la Escuela N° 70 “Provincia de San Luis” difundieron una carta abierta con fuertes cuestionamientos a la conducción. Denuncian cámaras, amenazas de sanciones, pérdida de espacios comunes y condiciones inadecuadas para las meriendas. También reclaman respuestas por la situación del personal y de los alumnos.

Docentes y trabajadores de la Escuela N° 70 “Provincia de San Luis”, ubicada en el barrio ATE I de la capital puntana, difundieron una carta abierta en la que denuncian presuntas situaciones de autoritarismo, vigilancia y deterioro de las condiciones laborales. El escrito apunta contra decisiones de la conducción del establecimiento y plantea reclamos vinculados con los espacios docentes, las cámaras de seguridad y las condiciones en las que los alumnos realizan las meriendas.

La institución es una escuela pública de nivel inicial y primario ubicada en Almirante Brown y Constitución. Según información oficial difundida por el Gobierno provincial en febrero de 2025, en ese momento contaba con 505 alumnos y atravesaba obras de renovación del edificio.

Los trabajadores que redactaron la carta decidieron preservar su identidad y explicaron que lo hicieron por temor a posibles represalias. Bajo el título “Una escuela pública no puede gobernarse desde el miedo”, describieron un clima laboral que, según sostienen, se habría deteriorado durante el último año.

En el documento cuestionan a la conducción por supuestas decisiones unilaterales, amenazas de sumarios administrativos y comentarios que, de acuerdo con su versión, generarían temor sobre la continuidad laboral de algunos trabajadores.

Uno de los principales reclamos está relacionado con la antigua sala de profesores. Según la carta, ese espacio dejó de utilizarse como lugar de descanso y encuentro de los docentes y pasó a estar destinado al recibimiento de funcionarios del Ministerio de Educación.

Los denunciantes sostienen que, en reemplazo de ese espacio, los trabajadores fueron derivados a un sector que describen como un depósito improvisado. Para los docentes, la modificación representa una señal de desigualdad dentro de la comunidad educativa.

Otro punto cuestionado es la instalación de cámaras de vigilancia. Según los trabajadores, el sistema es percibido como una herramienta de monitoreo permanente del personal y no exclusivamente como una medida destinada a mejorar la seguridad de los alumnos.

La carta también plantea objeciones sobre la organización de los desayunos y meriendas. Los docentes aseguran que los estudiantes son trasladados al SUM y que algunas de las mesas utilizadas fueron confeccionadas con antiguas puertas retiradas de los baños.

Según la denuncia, la institución tampoco cuenta con suficientes sillas para todos los alumnos, por lo que algunos deben sentarse en el piso durante esas actividades.

Los trabajadores cuestionaron además modificaciones en espacios destinados al acompañamiento de estudiantes con dificultades de aprendizaje y otras necesidades educativas. En ese sentido, expresaron preocupación por el impacto que esas decisiones podrían tener sobre las políticas de inclusión.

El reclamo alcanza también al personal de maestranza. De acuerdo con la carta, esos trabajadores enfrentarían extensiones horarias, tareas que excederían sus funciones y un esquema de trabajo que califican como poco respetuoso.

A esto se suma, siempre según el documento, la utilización frecuente de referencias a sanciones, sumarios y posibles desplazamientos laborales. Los autores sostienen que esa situación habría generado un clima de silencio y temor dentro de la institución.

Los docentes también señalaron presuntas ausencias prolongadas de la directora y problemas vinculados con el ingreso de animales callejeros al establecimiento. Según afirman, ya se habrían producido episodios de mordeduras, accidentes y suciedad en espacios comunes.

La Escuela N° 70 había sido objeto de obras de infraestructura antes del comienzo del ciclo lectivo 2025. El Gobierno provincial informó entonces trabajos de pintura, aislamiento y mejoras en el sistema de agua, además de presentar el establecimiento como una institución renovada para sus alumnos.

La carta difundida ahora no cuestiona únicamente aspectos edilicios, sino también el funcionamiento interno de la escuela y el vínculo entre autoridades y trabajadores. Las acusaciones, por el momento, corresponden al relato de los docentes firmantes y no implican una determinación oficial sobre las responsabilidades señaladas.

Los trabajadores concluyeron su presentación con un pedido de intervención y diálogo. Sostuvieron que la escuela pública debe ser conducida desde el respeto, la escucha y el consenso y reclamaron condiciones que permitan desarrollar las tareas educativas sin temor.

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