Cuba sufrió otro apagón nacional y ya suma seis en 2026
Cuba sufrió su sexto apagón nacional de 2026 tras una desconexión total del sistema eléctrico. La crisis energética se profundiza por el deterioro de las centrales, la falta de combustible y las dificultades de mantenimiento, mientras millones de habitantes enfrentan cortes que afectan servicios esenciales.

Cuba sufrió un nuevo apagón nacional durante la noche del domingo y quedó nuevamente a oscuras tras una desconexión total del Sistema Electroenergético Nacional (SEN). Es el sexto colapso generalizado de la red en lo que va de 2026, en medio de una profunda crisis energética que afecta a millones de habitantes.
La empresa estatal Unión Eléctrica (UNE) informó que se produjo una “desconexión total” del sistema y que se activaron los protocolos para intentar recuperar progresivamente el servicio.
El colapso alcanzó a las distintas regiones de la isla y volvió a dejar en evidencia la fragilidad de una red que atraviesa una crisis sostenida de generación y mantenimiento.
El nuevo apagón se suma a una sucesión de fallas nacionales registradas durante los últimos meses. En julio, Cuba había sufrido varios colapsos de gran escala en un período de apenas unas semanas, mientras la disponibilidad de generación permanecía muy por debajo de la demanda.
La situación se explica, entre otros factores, por el deterioro de las centrales termoeléctricas, muchas de ellas con décadas de funcionamiento, además de problemas de mantenimiento y una fuerte escasez de combustible.
La crisis energética también está vinculada con la falta de recursos para sostener la generación eléctrica. Cuba depende en buena medida de combustibles importados y las restricciones sobre el acceso al petróleo profundizaron las dificultades para mantener operativas las plantas.
Desde el Gobierno cubano responsabilizan en buena medida al embargo estadounidense por las dificultades para conseguir combustible, repuestos y otros insumos necesarios para el funcionamiento de las centrales.
Estados Unidos, en cambio, atribuye la crisis a problemas estructurales de la economía cubana, la gestión estatal y el estado de su infraestructura energética.
Mientras continúa el enfrentamiento político, la población enfrenta las consecuencias concretas de los cortes. Los apagones afectan el suministro de agua, la conservación de alimentos, el transporte, las comunicaciones y otros servicios esenciales.
Los hospitales y otras instalaciones prioritarias son incluidos entre los primeros objetivos de los planes de recuperación. En anteriores colapsos, las autoridades debieron crear pequeños sistemas eléctricos aislados para recuperar gradualmente el suministro antes de volver a conectar la red nacional.
La recuperación del sistema comenzó de manera progresiva, aunque el restablecimiento no es inmediato. La red debe reconstruirse por etapas para evitar nuevas fallas y conseguir que las centrales y los distintos territorios vuelvan a sincronizarse.
El nuevo colapso profundiza así una crisis que dejó de ser excepcional para convertirse en un problema recurrente en Cuba. Con seis apagones nacionales en 2026, la incertidumbre sobre la estabilidad del servicio eléctrico vuelve a instalarse entre los habitantes de la isla.
