San Luis tuvo la segunda tasa de suicidios más alta del país y todavía no actualizó su mapa de casos
San Luis cerró 2025 con una tasa de 18,9 suicidios cada 100.000 habitantes, la segunda más alta del país. El dato marca el tercer año consecutivo de aumento, pero el último informe provincial que permite conocer la distribución por departamento, edad y sexo llega hasta 2022. En ese período, cuatro de cada diez víctimas tenían entre 10 y 29 años.

San Luis cerró 2025 con una tasa de 18,9 suicidios cada 100.000 habitantes, la segunda más alta del país, detrás de Entre Ríos, que registró 20,8. El dato marca el tercer año consecutivo de aumento y expone, al mismo tiempo, una dificultad para analizar el fenómeno dentro de la provincia: el último informe oficial con información desagregada por departamento, edad y sexo llega solamente hasta 2022.
Entre 2017 y 2022 se registraron 348 muertes por suicidio en San Luis, según el informe elaborado por la Dirección de Estadística y Censos provincial. De ese total, 141 correspondieron a personas de entre 10 y 29 años. Es decir, el 40,5% de las víctimas pertenecía a ese grupo etario.
Ese documento es el último que permite cruzar las muertes según edad, sexo y departamento. La información muestra una concentración de más de la mitad de los casos en los departamentos Juan Martín de Pueyrredón y Pedernera.
Pero esa fotografía quedó detenida en 2022.
Desde 2023 se conocieron nuevos datos sobre la cantidad de casos y las tasas generales, aunque no se publicó otro informe provincial con el mismo nivel de desagregación territorial y etaria. La serie disponible muestra una evolución ascendente.
En 2023 se registraron 79 casos y una tasa de 16,3 cada 100.000 habitantes. En 2024 la tasa subió a 17,5 y en 2025 alcanzó 18,9.
De acuerdo con la serie utilizada para la comparación, el crecimiento acumulado de la tasa desde 2017 fue del 152,6%.
El registro de 2025 colocó a San Luis segunda entre las provincias argentinas. Entre Ríos quedó primera, con una tasa de 20,8. El promedio nacional fue de 11,8, mientras que Mendoza registró 12,7, San Juan 12,3 y Córdoba 9,9.
El problema de contar únicamente con la tasa provincial es que ese indicador permite dimensionar y comparar el fenómeno, pero no muestra cómo se distribuye actualmente dentro del territorio puntano.
Una tasa de 18,9 cada 100.000 habitantes permite comparar a San Luis con otras jurisdicciones, pero no responde preguntas relevantes para la planificación de políticas de prevención: qué departamentos concentran los casos más recientes, qué localidades presentan mayores registros o qué grupos de edad aparecen con mayor frecuencia en cada zona.
Los datos correspondientes al período 2017-2022 permiten establecer que Pueyrredón y Pedernera concentraban más de la mitad de las muertes y que cuatro de cada diez víctimas tenían entre 10 y 29 años.
Lo que esos registros no permiten determinar es si esa distribución se mantuvo durante 2023, 2024 y 2025, ni qué ocurrió durante 2026.
Esa diferencia es importante porque no corresponde trasladar automáticamente una distribución histórica a la situación actual. Para conocer la evolución por departamento y edad se necesitan los registros de defunciones actualizados y las respectivas poblaciones de referencia.
El panorama también puede observarse desde otro registro: los intentos de suicidio.
Desde abril de 2023, el intento de suicidio es un evento de notificación obligatoria dentro del Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS 2.0). Entre abril de 2023 y octubre de 2025 se notificaron 22.249 intentos en todo el país. De ellos, el 54,7% requirió internación y el 5,1% ingresó a terapia intensiva.
En San Luis, el Gobierno provincial informó 292 intentos durante el primer semestre de 2025 y más de 900 llamadas al 911 relacionadas con situaciones de crisis de salud mental durante ese año.
Se trata de registros diferentes y no deben sumarse ni interpretarse como equivalentes. Las muertes por suicidio, los intentos registrados por el sistema sanitario y las llamadas de emergencia responden a fenómenos y mecanismos de registro distintos.
Sin embargo, en conjunto permiten observar que las estadísticas de mortalidad representan solamente una parte de un problema que también genera demanda sobre hospitales, servicios de emergencia y dispositivos de atención en salud mental.
Por eso, para reconstruir el mapa actual de la situación en San Luis sería necesario contar con el desglose de los registros desde 2023 hasta 2026 por departamento y grupos etarios, especialmente entre los 10 y 19 años y los 20 y 29 años.
Con esa información podría determinarse si los departamentos que concentraban históricamente la mayor cantidad de casos continúan teniendo ese comportamiento o si la distribución territorial cambió en los últimos años.
Hoy esa respuesta no surge del último informe provincial publicado.
San Luis conoce el dato general: su tasa aumentó durante tres años consecutivos y en 2025 quedó segunda entre las provincias argentinas. También conoce una parte importante de su historia reciente: entre 2017 y 2022, el 40,5% de las víctimas tenía entre 10 y 29 años.
Lo que falta es actualizar el mapa para saber cómo evolucionó esa realidad desde entonces. Y esa información es clave para que las políticas de prevención puedan identificar con mayor precisión dónde están los principales focos de atención y a qué población deben dirigirse.
