San Luis, segunda en el ranking nacional de morosidad familiar
San Luis aparece señalada como una de las provincias con mayor morosidad familiar, con un 21,65% según el informe utilizado como base de la nota. A nivel nacional, el BCRA confirmó que la mora de los hogares llegó al 12,8% en mayo, el nivel más alto en más de 20 años, impulsada principalmente por préstamos personales y tarjetas.

San Luis aparece entre las provincias con mayores niveles de morosidad familiar, en un contexto nacional de fuerte deterioro en el pago de préstamos. Los últimos datos disponibles muestran que la irregularidad de los créditos destinados a hogares llegó al 12,8% en mayo de 2026, el nivel más alto en más de dos décadas.
El dato provincial del 21,65% señalado en el informe de base ubicaría a San Luis en el segundo lugar del ranking nacional, detrás de La Rioja. Sin embargo, esa cifra específica no pudo ser corroborada en las fuentes públicas consultadas, por lo que debe atribuirse al estudio mencionado y no presentarse como un dato oficial del Banco Central.
La situación nacional sí está confirmada por el BCRA. En mayo, la mora de las familias alcanzó el 12,8% de los créditos, mientras que el indicador general de irregularidad del crédito al sector privado llegó al 7,7%.
El deterioro se concentró especialmente en los préstamos personales y las tarjetas de crédito. La morosidad llegó al 15,9% en los créditos personales y al 13,1% en las tarjetas, de acuerdo con los datos difundidos a partir del último Informe de Bancos del organismo.
El endeudamiento que pesa sobre los hogares
El crecimiento de la mora se produce después de varios meses de aumento sostenido. Según un análisis elaborado con datos de la Central de Deudores del BCRA, la cantidad de personas con deudas financieras también se incrementó con fuerza y alcanzó cerca de 20,9 millones en mayo, mientras que los deudores morosos llegaron a 5,8 millones.
El problema tampoco se distribuye de manera uniforme. Los jóvenes aparecen entre los grupos más afectados: la irregularidad supera el 40% entre los deudores de 18 a 25 años, mientras que también se observa una mayor morosidad entre quienes recurren a entidades no financieras.
Las entidades no bancarias concentran una parte especialmente problemática del endeudamiento. Allí, la irregularidad ronda el 30%, muy por encima de los niveles registrados en el sistema bancario tradicional.
Una deuda que cada vez pesa más
El deterioro de la capacidad de pago también se refleja en el esfuerzo que deben hacer los hogares para afrontar sus obligaciones. De acuerdo con información del BCRA, el servicio mensual de la deuda familiar representó en abril el 24,1% de la masa salarial formal, frente a menos del 9% dos años atrás.
El escenario combina un mayor uso del crédito con tasas que dejaron de licuarse al ritmo de la inflación. Para muchas familias, las cuotas y los saldos de tarjetas se transformaron así en una carga más difícil de sostener con los ingresos corrientes.
En este contexto, la situación de San Luis adquiere especial relevancia si se confirma el 21,65% de mora señalado en el informe citado originalmente. Ese porcentaje implicaría que más de uno de cada cinco deudores puntanos se encuentra en una situación de atraso significativo.
El desafío para las familias
La expansión de la morosidad no solo afecta a quienes ya no pueden cumplir con sus pagos. También puede limitar el acceso futuro al financiamiento, encarecer las condiciones de nuevos préstamos y profundizar las dificultades de los hogares que necesitan crédito para afrontar gastos cotidianos.
El escenario nacional muestra que el endeudamiento familiar dejó de ser un fenómeno marginal. Con la mora bancaria en máximos de más de 20 años y un deterioro particularmente fuerte entre jóvenes y usuarios de entidades no bancarias, el problema empieza a adquirir una dimensión que trasciende las cuentas individuales.
Para San Luis, el dato provincial plantea además una señal de alerta sobre la capacidad de los hogares para sostener sus obligaciones financieras en un contexto de ingresos ajustados y mayor dependencia del crédito.
