
River logró una victoria ajustada por 1 a 0 frente a Carabobo en el Monumental, en un partido que se le presentó más complicado de lo esperado. El equipo de Eduardo Coudet, con una formación alternativa, mostró un rendimiento irregular y terminó dependiendo de una aparición clave de Sebastián Driussi para quedarse con los tres puntos.
El conjunto venezolano sorprendió desde el inicio con una presión alta que incomodó a un River impreciso y sin fluidez. Durante gran parte del primer tiempo, el local no logró imponer condiciones ni generar situaciones claras de gol. Para colmo, a los 19 minutos, Fausto Vera debió salir por una molestia en la rodilla derecha, sumando preocupación al cuerpo técnico.
La primera llegada de peligro llegó recién a los 30 minutos, con un remate de Juan Fernando Quintero que exigió al arquero Lucas Bruera. Sin embargo, el desarrollo siguió siendo chato, con pocas emociones y muchas dificultades para el equipo de Núñez.
En el complemento, River volvió a sufrir otro contratiempo: Quintero también dejó el campo por una molestia física, encendiendo las alarmas de cara al Superclásico. Aun así, el equipo encontró la solución desde el banco.
A los 66 minutos, una jugada iniciada por Kendry Páez derivó en el gol de Driussi, que definió con precisión junto al palo para romper el cero. Fue una acción aislada en un partido cerrado, pero suficiente para encaminar el triunfo.
En los minutos finales, River no logró liquidarlo y convivió con cierta incertidumbre, más por errores propios que por virtudes del rival. Finalmente, se quedó con una victoria necesaria tras el empate en el debut ante Blooming, aunque con varias señales de alerta.
El equipo sumó tres puntos importantes, pero dejó dudas en su funcionamiento y preocupación por las lesiones, en la antesala de un compromiso clave como el Superclásico.
