
La misión Artemis II de la NASA marcó un nuevo hito en la exploración espacial: su tripulación logró sobrevolar la cara oculta de la Luna, atravesar el momento de mayor tensión del viaje y retomar comunicación con la Tierra, iniciando así el regreso.
A bordo de la cápsula Orión, los astronautas completaron con éxito el cruce detrás del satélite, una zona donde las comunicaciones quedan completamente interrumpidas. Durante unos 40 minutos —uno de los tramos más críticos de la misión— la Luna bloqueó toda señal con el centro de control en Houston.
“Es un gusto volver a estar en comunicación con ustedes. Estamos de camino en regreso a la Tierra”, expresó la astronauta Christina Koch al restablecer el contacto, confirmando que la maniobra se había desarrollado según lo previsto.
Previo al apagón radial, las imágenes desde el interior de la nave mostraban a la tripulación con las luces apagadas y utilizando linternas, una estrategia para mejorar la captura fotográfica de la cara oculta lunar, una de las regiones menos exploradas por el ser humano.
Superado ese punto, la nave quedó en una trayectoria de “retorno libre”, aprovechando la gravedad de la Luna para impulsarse de regreso hacia la Tierra. El amerizaje está previsto en el océano Pacífico en los próximos días, completando el primer viaje tripulado alrededor del satélite en más de medio siglo.
Más lejos que nunca
Además del cruce histórico, la misión alcanzó otro récord: se convirtió en el vuelo tripulado que más lejos llegó de la Tierra, superando la marca del Apolo 13, que había alcanzado los 400.171 kilómetros en 1970.
Durante el punto más distante, la tripulación —integrada por Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen— llegó a superar los 406.000 kilómetros de distancia respecto del planeta.
En las horas previas, los astronautas también realizaron observaciones inéditas de la superficie lunar. Entre ellas, destacaron la visualización de la cuenca Oriental, una región que, según señalaron, nunca había sido observada directamente por ojos humanos.
La misión, que se extenderá por unos diez días, no solo representa un avance tecnológico, sino también un paso clave en el objetivo de la NASA de regresar a la Luna con misiones tripuladas sostenidas y, a futuro, avanzar hacia Marte.
