Por Alejo Pombo

Vélez dejó pasar una chance única de meterse entre los mejores ocho de la Copa Libertadores. Cayó 3 a 1 ante Barcelona como visitante y se despidió del certamen más importante del continente. El gol al inicio del complemento de Juan Lucero, que empató el partido, parecía enderezar el barco, pero los errores defensivos le costaron caro.

En los primeros instantes se vio que el local buscaba tener la iniciativa, a pesar de no poder gravitar en ataque. La llegada de riesgo que no podían construir desde el juego, a pesar de mantener la posesión del balón, la consiguieron desde la pelota parada. Tras un córner, apareció la cabeza de William Riveros y la pelota dio en el travesaño.

Los ecuatorianos no eran una máquina, pero con el correr de los minutos, el dominio se acrecentaba de a poco y tendrían su recompensa. Gabriel Cortez metió un gran pase para Carlos Garcés, que aguantó la marca de Lautaro Giannetti y le cedió el gol a Adonis Preciado. La serie estaba empatada y había mucho camino por recorrer en la jornada.

Tras el tanto, el local comenzó a justificar la victoria parcial a través del juego. El equipo ganó en confianza y, sobre todo, desde las apariciones de Cortez y Preciado, complicaban cada vez más a su rival, que sintió el golpe del tanto y no podía volver a meterse en el desarrollo del juego. En los primeros 45 minutos, Vélez no pudo nunca plasmar un buen contragolpe.

En defensa y el medio no logró hacerse fuerte y en ataque no pesó. La derrota era justa por lo que habían mostrado ambos.

Sin embargo, en el inicio del complemento, el equipo de Mauricio Pellegrino marcó un gol decisivo. Lucas Janson metió un gran centro para Juan Lucero que, con un cabezazo, igualó el partido y volcó la llave a su favor considerablemente.

Ahora, el local necesitaba dos tantos para poder pasar y esto lo dio la tranquilidad momentánea al conjunto de Liniers que jugaba con la desesperación de su oponente. Sin embargo, cuando poco pasaba, Nazareno Romero le hizo penal a Cortez y el mismo volante lo cambió por gol.

Vélez seguía clasificando por el gol de visitante, pero quedaba mucho partido por delante y los ecuatorianos fueron a buscar ese gol y lo consiguieron tras un error compartido entre Matías De los Santos y Tomás Guidara que aprovechó el ingresado Jonathan Perlaza. Ese tanto derrumbó anímicamente al Fortín que no tuvo respuestas y se despidió de la copa.