Por Alejo Pombo

El River de Gallardo siempre tiene un as en la manga para usar cuando más lo necesita. Jugando un gran partido luego de dos presentaciones que habían cargado el ambiente de preocupación, el Millo, superó a Argentinos en el resultado y en el desarrollo del encuentro con actuaciones muy sólidas más allá de los flashes que se llevó Romero. Con el triunfo en la Paternal, River va en busca de más gloria ante el Mineiro de Nacho Fernández.

Tal como se esperaba, el partido arrancó apretado, con mucho roce y pocos espacios. Las intenciones ofensivas las tuvo River con la presión alta y la búsqueda de precisión en los espacios reducidos. Los ingresos de Carrascal y Zuculini le dieron equilibrio en la zona media y la creatividad que había pedido el DT luego de las primeras dos presentaciones sin victorias.

Argentinos por su parte jugó su juego; mucha disputa, mucho corte y los habituales pelotazos para Hauche y Avalos.

La paridad era absoluta y las ocasiones de gol llegaron por errores provocados por la intensidad. Suárez del lado de River y Cabrera del lado del Bicho no pudieron aprovechar lo que sí hizo Romero. El refuerzo encontró una pelota de centro delantero mano a mano contra Quintana que se cayó y lo dejó sin marcas entrando al área. El 9 no dudó y se perfiló para sacar un derechazo que estalló en el ángulo de Chávez. Tuvo el empate el local con un derechazo de Hauche pero Armani atento resolvió con facilidad.

El Millonario jugó el primer tiempo con mucha firmeza, sabiendo que era lo que necesitaba para estar en partido y seguir en carrera. Argentinos como midiendo que con el 0-0 seguía en carrera se cuidó más que en el Monumental e iba a tener que salir de esa zona de confort para no quedarse sin nada. Con esa impronta se acabó el primer tiempo y el ingreso de Florentín el enganche del primer partido para la parte final fue todo un dato.

El segundo tiempo River aprovechó la salida de Argentinos y se plantó mejor en el juego por eso cerca de los 10 llegó el segundo. Gran pase de Enzo a Carrascal pero la pelota siguió y Suárez marchó hacia al arco sin más interferencias que el arquero y sólo necesitó habilitar a Romero para el segundo tanto.

Incluso anotó el tercero Carrascal pero fue anulado por el VAR por mano del colombiano. Todo era de River y al final todo fue de River.