
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que la guerra con Irán podría “terminar pronto”, en medio de un escenario marcado por tensiones militares y gestiones diplomáticas para alcanzar un acuerdo.
Las declaraciones se dieron mientras fuerzas estadounidenses mantienen un contrabloqueo en el estratégico Estrecho de Ormuz, una vía central para el comercio global de petróleo.
Pese al tono optimista, la Casa Blanca no descarta una escalada del conflicto. La administración evalúa el envío de refuerzos militares a Medio Oriente y mantiene abierta la posibilidad de represalias contra Teherán si fracasan las negociaciones en curso.
En paralelo, desde Washington confirmaron avances en la vía diplomática. La portavoz presidencial, Karoline Leavitt, sostuvo que existe optimismo respecto a un posible acuerdo y anticipó que se analiza una nueva ronda de conversaciones.
Según detalló, los encuentros podrían realizarse en Islamabad en los próximos días, con la mediación de Pakistán, que ya facilitó contactos recientes entre ambas partes.
La llegada a Teherán del jefe del Ejército paquistaní, Asim Munir, fue interpretada como un gesto que podría contribuir a reactivar el diálogo y acercar posiciones.
Sin embargo, el frente militar sigue activo. El Pentágono analiza reforzar su presencia en la región y aún no hay definiciones sobre una eventual extensión del alto el fuego vigente.
Uno de los principales puntos de conflicto continúa siendo el programa nuclear iraní, que genera diferencias clave entre las partes y condiciona el avance de las negociaciones.
En paralelo, la tensión regional se mantiene elevada. Israel continúa con ataques en el sur del Líbano contra Hezbollah, organización respaldada por Irán, lo que complica el escenario y amenaza con frustrar una salida diplomática.
