Nicolás Pino ganó la elección y seguirá al frente de la Sociedad Rural Argentina por dos años más
Nicolás Pino fue reelecto como presidente de la Sociedad Rural Argentina y continuará al frente de la entidad hasta 2028. Su lista, Presencia Federal, se impuso sobre la de su hasta ahora vicepresidente, Marcos Pereda. La elección cerró una interna de meses marcada por diferencias sobre los mandatos, un acuerdo de sucesión y cuestionamientos a la gestión.

Nicolás Pino continuará al frente de la Sociedad Rural Argentina (SRA) durante los próximos dos años. El actual presidente se impuso este miércoles en una elección que puso fin a una fuerte interna con su vicepresidente, Marcos Pereda, y renovó su mandato para el período 2026-2028.
La lista Presencia Federal, encabezada por Pino junto a Carlos Odriozola, obtuvo 1.441 votos, mientras que Renovación con Unidad, la nómina que llevaba a Pereda y Santos Zuberbühler, consiguió 592. La elección reunió 2.229 sufragios y la propia Sociedad Rural informó el resultado como 71% contra 29%. Pino se impuso además en 13 de los 14 distritos en disputa: Pereda solo logró ganar en Entre Ríos.
La definición llegó después de 49 días de votación electrónica y presencial. El proceso había comenzado durante la Exposición Rural de Palermo y terminó este miércoles con la Asamblea General Ordinaria realizada en la sede de la entidad, ubicada en Juncal 4450, donde posteriormente se realizó el escrutinio para definir las autoridades de la institución.
El resultado cerró una disputa que durante meses enfrentó a las dos principales autoridades de la SRA. Pino y Pereda habían llegado juntos a la conducción en 2021 y posteriormente fueron reelectos como compañeros de fórmula. Sin embargo, la relación política se deterioró cuando Pereda comenzó a trabajar para suceder a Pino y terminó compitiendo directamente contra él por la presidencia.
Uno de los principales puntos de conflicto fue la interpretación del estatuto de la entidad y el límite de mandatos. La oposición sostenía que Pino ya había cumplido el máximo de períodos consecutivos permitido después de la reforma estatutaria y que su nueva candidatura implicaba avanzar hacia un cuarto mandato.
Pino, en cambio, defendió la validez de su postulación y sostuvo que el límite comenzó a regir después de la modificación del estatuto. Su candidatura, además, contó con el aval de la Inspección General de Justicia, según había argumentado durante la campaña.
La interna sumó otro capítulo cuando Pereda difundió un documento en el que Pino se había comprometido a impulsarlo como sucesor en septiembre de 2026. El presidente reconoció la existencia de ese acuerdo, aunque rechazó que implicara una garantía para acceder al cargo. «Esto no es un título nobiliario. Estos lugares hay que ganárselos», había respondido.
Otro de los focos de discusión estuvo relacionado con el sistema informático utilizado para los registros genealógicos, uno de los servicios centrales de la Sociedad Rural. El proyecto había sido presupuestado inicialmente en unos USD 900.000, pero su costo terminó acercándose a los USD 3 millones y también acumuló demoras y problemas de funcionamiento.
En abril, un grupo de 21 socios y cabañeros había reclamado explicaciones y solicitado una auditoría forense independiente sobre los contratos y los pagos vinculados al proyecto. Desde la conducción de la entidad responsabilizaron a la empresa proveedora y señalaron que el desarrollo había surgido bajo la órbita de Pereda. El exvicepresidente rechazó esas acusaciones.
Pino había confirmado formalmente su candidatura el 29 de mayo, después de que Presencia Federal difundiera un documento con más de 800 adhesiones de socios, productores, empresarios y cabañeros. Desde la oposición cuestionaron algunos de esos respaldos y también rechazaron que el oficialismo atribuyera a su gestión un papel central en la reducción de las retenciones.
Con la elección definida, Pino continuará hasta 2028 acompañado por Carlos Odriozola como vicepresidente. La votación no solo determinó la continuidad de la conducción, sino que también puso punto final a la sociedad política que ambos sectores habían construido desde 2021 y dejó una nueva etapa para la principal entidad gremial del sector agropecuario argentino.
