Lula lanzó su campaña y endureció su discurso de soberanía
Lula lanzó oficialmente su campaña para las elecciones de octubre con un discurso centrado en la soberanía brasileña, los minerales estratégicos, la defensa y la seguridad. El presidente busca un cuarto mandato, pero enfrenta a un Flávio Bolsonaro que acortó distancias en los últimos sondeos.

Luiz Inácio Lula da Silva lanzó este domingo oficialmente su campaña para las elecciones presidenciales de octubre en Brasil, con un discurso centrado en la soberanía nacional, la explotación de minerales estratégicos, la seguridad y la defensa. El presidente, de 80 años, buscará un cuarto mandato no consecutivo para continuar en el poder hasta 2030.
El acto se realizó en el estadio Primero de Mayo, en São Bernardo do Campo, un lugar emblemático para la historia política de Lula y del movimiento sindical brasileño. La convocatoria reunió a unos 20.000 simpatizantes, según estimaciones difundidas sobre el evento.
Uno de los principales ejes del discurso fue la defensa de los recursos naturales de Brasil. “No quiero a EE.UU., ni a Rusia, ni a China”, sostuvo Lula, al plantear que el país debe explotar y procesar sus propios minerales críticos para evitar depender de otras potencias.
El mandatario también prometió aumentar las inversiones en defensa y fortalecer la capacidad militar brasileña. “Quiero estar preparado para que nadie invada este país. Quiero estar preparado para la paz, no para la guerra”, afirmó.
En ese marco, cuestionó que Brasil todavía no cuente con una fábrica de drones y planteó la necesidad de desarrollar tecnología y capacidad industrial propia para proteger los recursos estratégicos del país.
La seguridad interna ocupó otro tramo importante del discurso. Lula prometió combatir al crimen organizado atacando sus estructuras financieras y apuntó especialmente contra los líderes de las organizaciones criminales.
“Es quitándoles el dinero que vamos a acabar con el crimen organizado”, sostuvo el presidente, al presentar el combate al financiamiento de las bandas como una de las prioridades de su eventual próximo mandato.
Lula también hizo referencia a la violencia contra las mujeres y reclamó un cambio cultural en las relaciones de género. Junto a su esposa, Rosângela “Janja” da Silva, pidió a los hombres que traten a las mujeres como compañeras y no como “servidoras o esclavas”.
En materia económica y social, el mandatario reivindicó los resultados de su gestión y aseguró que durante los últimos tres años y medio se generaron 10 millones de empleos formales. También prometió profundizar las políticas de salud, educación, vivienda y asistencia social.
La campaña oficialista comienza con Lula como favorito en los principales sondeos, aunque con una diferencia que se redujo frente a su principal rival, el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
Una encuesta de Quaest publicada el 14 de agosto mostró a Lula con ventaja de 44% contra 39% de Bolsonaro en un eventual balotaje. El sondeo también confirmó que la competencia se encuentra más ajustada que semanas atrás.
Otro estudio, realizado por CNT/MDA entre el 5 y el 9 de agosto, ubicó a Lula en 48% y a Flávio Bolsonaro en 39% en una segunda vuelta. En primera vuelta, el actual presidente alcanzó 42,4%, frente al 28,7% de su principal adversario.
La tendencia marca una carrera electoral cada vez más competitiva. Una encuesta de Nexus/BTG publicada a comienzos de agosto incluso había registrado un escenario de empate técnico en un eventual balotaje: 46% para Lula contra 45% para Bolsonaro.
Flávio Bolsonaro también lanzó su campaña este domingo, con un acto en la playa de Copacabana, en Río de Janeiro. El contraste entre ambos candidatos anticipa una elección marcada por la disputa entre el proyecto de izquierda encabezado por Lula y la alternativa de derecha representada por el hijo del expresidente.
Con la campaña formalmente en marcha, Lula buscará recuperar el vínculo con sectores trabajadores que fueron históricamente centrales para el Partido de los Trabajadores, mientras intenta mantener su ventaja en una contienda que comenzó a estrecharse a menos de dos meses de las elecciones.
