16 febrero, 2026

Licencias médicas en disputa: La pulseada entre el 100% de salario y la «mafia de los certificados»

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El Ejecutivo Nacional busca sancionar la reforma laboral esta misma semana en Diputados, pero enfrenta dos frentes críticos. Por un lado, la promesa de Patricia Bullrich de restituir el 100% del sueldo en licencias por enfermedades graves (severas o degenerativas), lo que choca con la postura de la Casa Rosada de no alterar el texto del Senado. Por el otro, la CGT y los gremios del transporte (UTA y La Fraternidad) confirmaron una huelga de 24 horas para el día del debate, buscando vaciar las calles y presionar al Congreso.

Por Alejo Pombo

La política argentina no descansa ni en Carnaval. Mientras gran parte del país celebra, en los despachos oficiales se trabaja para resolver una encrucijada parlamentaria. El foco de la controversia es el Artículo 208 (o Artículo 44 del proyecto), que introduce una quita salarial inédita: los trabajadores enfermos cobrarían solo el 50% o 75% de su sueldo básico, dependiendo de si la patología deriva o no de una «actividad riesgosa voluntaria» (como un deporte).

Patricia Bullrich, jefa del interbloque oficialista, salió al cruce de las críticas este domingo prometiendo un «parche». La senadora aseguró que se garantizará el 100% del haber para enfermedades severas, degenerativas o irrecuperables, siempre que sean fehacientemente comprobadas. El objetivo es desarmar el argumento opositor que acusa al Gobierno de «desprotección total», sin renunciar al combate contra lo que Bullrich denomina la «mafia de los certificados médicos truchos».

Sin embargo, el camino no es sencillo. Si Diputados modifica el texto aprobado por el Senado, el proyecto debería volver a la cámara de origen, lo que retrasaría la sanción definitiva y podría empujar el debate más allá del 1° de marzo, fecha en la que Milei debe inaugurar las sesiones ordinarias. La ingeniería legislativa que se baraja incluye la posibilidad de corregir este punto vía reglamentación del Ejecutivo o mediante una ley complementaria, para evitar que el proyecto «rebote».

En las calles, el clima es de confrontación total. La CGT, fortalecida por la adhesión de la UTA y La Fraternidad, ha diseñado un paro estratégico: una huelga «seca» sin movilización masiva pero con impacto total en el transporte. Esta medida busca demostrar que, sin los trabajadores del riel y el volante, la actividad económica se detiene. El Gobierno tiene apenas 48 horas para alinear a sus aliados y decidir si cumple con la promesa de Bullrich o si se arriesga a aprobar el ajuste salarial por enfermedad tal como vino del Senado.

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