La prueba final de Artemis II: reingreso a la atmósfera a velocidad extrema y amerizaje en el Pacífico

La misión Artemis II de la NASA enfrenta este viernes su fase más peligrosa: el regreso de la nave Orión a la Tierra. La cápsula deberá atravesar la atmósfera a más de 40.000 kilómetros por hora, soportando temperaturas cercanas a los 2.700°C, antes de amerizar en el océano Pacífico frente a las costas de San Diego. El splashdown está previsto para las 21:07 hora argentina.
La secuencia de reingreso exige una precisión extrema. La nave debe ingresar a la atmósfera con un ángulo exacto de -5,8° respecto del horizonte: un ángulo demasiado plano haría que la cápsula rebote y pierda control, mientras que uno demasiado empinado elevaría el estrés térmico hasta niveles críticos. Durante los ocho minutos más tensos del descenso, el plasma generado por la fricción bloqueará las comunicaciones con el control de misión.
El protagonista de esta etapa es el escudo térmico, fabricado con una base de titanio y 186 bloques de Avcoat de 3,8 centímetros de espesor. La NASA modificó la trayectoria de reingreso respecto de la misión Artemis I no tripulada —que mostró desprendimientos de material en el escudo— optando por un ángulo más pronunciado para reducir el tiempo de exposición al calor.
Una vez superada la zona de plasma, la cápsula despliega una secuencia de tres juegos de paracaídas que la desaceleran de más de 500 km/h a apenas 27 km/h en el momento del impacto con el agua. Los equipos de rescate de la Armada estadounidense, con helicópteros, buzos y aviones C-17 en alerta, deberán verificar la apertura de los tres paracaídas principales, confirmar que la cápsula es segura y comprobar que la escotilla pueda abrirse antes de aproximarse. La tripulación será trasladada al buque USS John P. Murtha para controles médicos en menos de dos horas.
Si todo sale según lo planeado, Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen completarán la primera misión lunar tripulada en más de 50 años y abrirán el camino hacia Artemis IV y el próximo alunizaje humano, programado para finales de 2028.
