Infantino pierde respaldo y crece la pelea por FIFA
El proyecto de Infantino para abrir parte del negocio de los Mundiales a inversores privados provocó un fuerte rechazo y terminó siendo retirado. La crisis debilitó al presidente de FIFA y activó la búsqueda de alternativas para las elecciones de 2027. Qué dirigentes aparecen en el radar y quiénes ya descartaron competir.

Gianni Infantino enfrenta una fuerte crisis política en la FIFA después de retirar su polémico proyecto para abrir a inversores privados una participación en los negocios comerciales de los Mundiales. La iniciativa generó un rechazo creciente entre federaciones y confederaciones y dejó al presidente del organismo bajo presión de cara a las elecciones del 18 de marzo de 2027 en Rabat, Marruecos.
El proyecto contemplaba la creación de FIFA Forward Enterprise (FFE), una compañía con una valoración estimada en USD 20.000 millones. La idea era ofrecer hasta un 20% de participación a inversores privados y obtener unos USD 4.200 millones para financiar programas de desarrollo.
La propuesta provocó una reacción inmediata de la UEFA, que cuestionó la forma en que fue presentada y advirtió sobre los riesgos de convertir activos vinculados a las principales competencias de FIFA en un negocio parcialmente privado.
La presión terminó obligando a Infantino a abandonar el proyecto. Pero el retroceso no cerró el conflicto: la UEFA amenazó con acciones legales y reclamó que FIFA preserve documentos y comunicaciones vinculados con la iniciativa.
La crisis también repercutió directamente sobre la carrera electoral. Infantino anunció oficialmente en mayo que buscará la reelección en 2027, en el Congreso que se realizará el 18 de marzo en Rabat. Será su última posibilidad de acceder a otro mandato de cuatro años bajo las reglas vigentes.
Hasta ahora, el suizo había logrado ser reelegido sin oposición. En 2023 fue ratificado por aclamación para el período 2023-2027, después de haber asumido por primera vez la presidencia en 2016.
El escenario, sin embargo, cambió. La UEFA representa a 55 de las 211 federaciones miembro de FIFA y se transformó en el principal foco de resistencia al proyecto comercial. La oposición también se extendió a otras confederaciones, entre ellas Concacaf y la AFC.
En ese contexto, comenzaron a circular nombres de posibles alternativas. Uno de ellos es Aleksander Čeferin, presidente de la UEFA y uno de los principales críticos de Infantino. El dirigente esloveno anunció en 2024 que no buscaría un nuevo mandato al frente de la UEFA en 2027, aunque ahora aparece mencionado como una eventual opción para disputar la presidencia de FIFA.
Otro nombre con peso es el de Victor Montagliani, presidente de Concacaf. El canadiense tiene una fuerte influencia en el fútbol de Norteamérica y fue una figura central en la organización del Mundial 2026.
Montagliani, sin embargo, no aparece hoy como un candidato confirmado. Antes del Mundial había evitado cerrar la puerta a una eventual candidatura a la presidencia de FIFA en 2031, mientras que actualmente su nombre volvió a aparecer en las discusiones sobre un posible reemplazo de Infantino.
También surgió Dariusz Mioduski, presidente y propietario del Legia de Varsovia y dirigente vinculado al fútbol europeo. Informaciones difundidas durante julio señalaron que sectores de la UEFA analizaban respaldarlo como candidato alternativo.
Nasser Al-Khelaïfi, presidente del Paris Saint-Germain y una de las figuras de mayor peso en el fútbol europeo, es otro de los nombres mencionados. Su posición, no obstante, es diferente: desde su entorno negaron que tenga intención, interés o ambición de presentarse a la elección de FIFA.
Por ahora, ninguno de estos nombres constituye una candidatura oficial contra Infantino. La situación política todavía puede cambiar antes de marzo de 2027 y el presidente mantiene apoyos importantes dentro del mapa mundial del fútbol.
El dato que cambió el escenario es que Infantino ya no parece tener garantizada una elección sin oposición. El fracaso de su proyecto comercial abrió una disputa por el liderazgo de FIFA y obligó a Europa y a otras federaciones a discutir, por primera vez con mayor intensidad, quién podría encabezar una alternativa.
