Imputaron a «Luis Falopa», el enfermero del PAMI que vendía fentanilo y causó una muerte en Rosario
Un enfermero del PAMI de Rosario fue imputado y quedó en prisión preventiva por vender fentanilo y bromuro de vecuronio, sustancias que robaba de su trabajo, como drogas recreativas. La causa se inició tras la muerte de uno de sus clientes en 2023, quien lo tenía agendado en el celular como «Luis Falopa».

Un enfermero del Policlínico PAMI II de Rosario fue imputado por la Justicia federal por robar y vender ilegalmente fentanilo y bromuro de vecuronio, dos sustancias de uso exclusivamente hospitalario, a particulares que las consumían con fines recreativos. La causa está vinculada a la muerte de un cliente que lo tenía agendado en su celular como «Luis Falopa».
El imputado es Luis Emmanuel Benavídez, técnico superior en instrumentación quirúrgica oriundo de Concepción del Uruguay, que se desempeñaba como enfermero en el Policlínico PAMI II desde enero de 2014. El juez de Garantías Román Lanzón calificó el caso de «gravísimo» y dictó prisión preventiva efectiva por 150 días.
La investigación quedó en manos del Área de Delitos Complejos de la Unidad Fiscal Rosario, con intervención de los fiscales Matías Mené y Soledad García, y el apoyo de la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR). La causa también involucró a la Unidad Fiscal especializada en delitos cometidos en el ámbito del PAMI.
El punto de partida fue la muerte de un hombre identificado como E.G.M., hallado sin vida el 13 de agosto de 2023 en su domicilio rosarino. Junto al cuerpo había una ampolla de bromuro de vecuronio y una jeringa usada. Su padre radicó la denuncia y señaló a Benavídez como proveedor habitual de su hijo.
La primera pista concreta la aportó la novia de la víctima, quien semanas antes de la muerte le había enviado al suegro un video mostrando una ampolla de fentanilo como señal de alarma, y contó que el hombre había llegado a desmayarse tras consumirla.
El peritaje del celular de E.G.M. reveló conversaciones de WhatsApp con el imputado desde al menos marzo de 2023. En los chats, Benavídez ofrecía las sustancias, explicaba cómo administrarlas y advertía sobre los riesgos de sobredosis. «Te conseguí vecuronio», escribió en uno de los intercambios. Ante la pregunta sobre su potencia, respondió: «Obvioooooo», y luego instruyó: «Hacete de a poco… si no te vas a pasar para el otro lado.» Después de ese último mensaje, E.G.M. dejó de responder. Ya estaba muerto.

El allanamiento al domicilio de Benavídez, realizado por Gendarmería el 1 de octubre de 2025, permitió secuestrar cuatro ampollas de fentanilo, 96 frascos de bromuro de vecuronio, 98 jeringas hipodérmicas y una pistola Bersa 9 milímetros con municiones, para cuya tenencia el enfermero no tenía autorización. La defensa, a cargo del abogado Gonzalo Rucci, solicitó prisión domiciliaria, pero el juez rechazó el pedido.
Benavídez fue imputado por comercio de estupefacientes, venta de sustancias medicinales peligrosas para la salud disimulando su carácter nocivo, peculado y tenencia ilegal de arma de fuego. La investigación continúa para determinar la extensión de la red de compradores y eventuales responsabilidades institucionales por la falta de controles en el manejo de los fármacos.
