Fue madre por fertilización asistida y una disputa judicial demoró el DNI de su hija
Natalí Perino denunció que una disputa judicial con su expareja, tras un tratamiento de fertilización asistida, impidió durante un mes inscribir a su hija y obtener su DNI. Ahora reclama que la Justicia reconozca correctamente la filiación de la niña y siente un precedente.

Lo que comenzó como el sueño de convertirse en madre mediante un tratamiento de fertilización asistida terminó en un complejo conflicto judicial. Natalí Perino denunció que, tras la separación de su pareja durante el embarazo, no pudo inscribir correctamente a su hija ni tramitar su Documento Nacional de Identidad (DNI), pese a que ambas habían firmado los consentimientos exigidos por la ley antes de iniciar el procedimiento.
Según relató, en 2024 iniciaron el tratamiento en una clínica de fertilidad de San Isidro y suscribieron los consentimientos informados previstos por la Ley de Reproducción Médicamente Asistida, mediante los cuales asumían en igualdad de condiciones los derechos y obligaciones sobre el futuro hijo. Sin embargo, cuando el embarazo cursaba el segundo mes, la relación terminó y, según afirmó, su entonces pareja le comunicó que ya no quería ser madre.
Natalí aseguró que poco después recibió una carta documento en la que su expareja la intimaba a interrumpir el embarazo. «Más allá de lo legal estaba lo sentimental. Fue completamente inhumano», expresó.
El conflicto continuó durante toda la gestación y, de acuerdo con sus abogadas Gisela Aburto y Nadia de Rosa, la controversia se originó por la protocolización del consentimiento informado firmado para el tratamiento, situación que impidió inicialmente inscribir a la recién nacida en el Registro Civil.
Como consecuencia, la beba permaneció durante un mes sin documentación. Natalí explicó que esa situación también puso en riesgo la cobertura médica. «Mi hija se quedaba sin la prepaga y ni siquiera tenía un documento que acreditara que era mi bebé», relató.
Tras hacer público el caso, la Justicia dictó una medida cautelar que permitió inscribir a la niña únicamente con el apellido de su madre, destrabando la emisión del DNI. Sin embargo, la inscripción se realizó como hija por filiación natural y no como nacida mediante técnicas de reproducción humana asistida, motivo por el cual la defensa inició una nueva demanda para que se rectifique esa situación.
Las representantes legales sostienen que el expediente podría sentar un precedente sobre los alcances de la voluntad procreacional cuando uno de los integrantes de la pareja desiste del proyecto parental una vez iniciado el embarazo. El Código Civil y Comercial reconoce la voluntad procreacional como base de la filiación en los casos de reproducción asistida, aunque el caso expone vacíos legales cuando surgen conflictos durante la gestación.
Mientras la causa continúa en los tribunales, Natalí aseguró que su expareja nunca volvió a tener contacto con ella ni con la niña y reiteró su pedido para que la Justicia reconozca la filiación conforme al tratamiento de reproducción asistida. «La madre soy yo. No hay otra», concluyó.
