Por Gabriel Rodriguez

Un grupo dio su apoyo al macrismo para las elecciones generales; la dirigencia local sumó respaldo nacional.

El radicalismo puntano se encuentra en una verdadera encrucijada. En la primera elección en la que decidieron no participar del frente opositor del que formaban parte junto al PRO y el partido provincial Avanzar, un grupo de dirigentes decidió a principio de semana apoyar abiertamente al candidato a diputado nacional, Claudio Poggi, alfil de Patricia Bullrich en la provincia y darle la espalda al candidato propio del radicalismo, José Riccardo.

El grupo tiene en sus filas a los concejales Hugo «Pipo» Rossi y Celeste Aparicio, que perdieron en las internas PASO y PAS. A principios de semana un posteo en redes sociales de Aparicio hizo público el apoyo al actual senador nacional macrista y horas después la UCR local difundió un comunicado en respuesta, que contó con la firma de más de 200 dirigentes, concejales, diputados y el presidente del partido a nivel provincial, Jorge Lucero.

Este viernes, este sector mayoritario del radicalismo mostró que tiene el respaldo de la estructura nacional del centenario partido. Alejandra Lordén, vicepresidenta de la UCR nacional y diputada provincial por Buenos Aires, visitó San Luis para acompañar a José Riccardo, que intentará revalidar su banca de diputado nacional por un tercer período el próximo 14 de noviembre, en una recorrida por Juana Koslay para hablar con vecinos. En el encuentro en el que citaron a la prensa en la Casa Radical, en la capital, los acompañó en la mesa Lucero, Riccardo y Claudia Rocha, exconcejala que competirá como diputada provincial por el Departamento Pueyrredón.

«Veo, sin personalizar, conductas de algunos dirigentes de nuestro partido que rozan lo antidemócratico, porque participaron de un proceso electoral», apuntó Lucero, asegurando que se enteraron a través de los medios de comunicación de la decisión del grupo disidente, que perdió tanto en sus aspiraciones a cargos nacionales como provinciales.

Por otro lado, recordó que este grupo retiró sus candidaturas de las listas en las categorías provinciales en las que perdió (el partido había definido que aunque perdieran, se repartían los lugares por el sistema D’Hont) excepto en los lugares donde ganaron la interna, esto es en la intendencia comisionada de Beazley y el Concejo Deliberante de Potrero de los Funes. «Existe una inmoralidad», criticó.

El presidente descartó por ahora medidas sancionatorias como la desafiliación de los involucrados, apuntando que están abocados a las elecciones a nivel provincial con el sello Juntos por el Cambio, en conjunto con los partidos Unir y Mirada Socialista y a nivel nacional, apoyando a Riccardo, que si bien quedó tercero en las PASO, lo hizo con poco caudal de votos, de apenas seis puntos. Hay un antecedente de expulsión: en 2015 desafiliaron a Edgar Medina y Enrique Picco, por participar de actos del Frente para la Victoria.

Panorama nacional

A nivel nacional, la UCR también trata de ganarse un lugar en la oposición al gobierno de Alberto Fernández. Relegados por el PRO, la figura de Facundo Manes en Buenos Aires y la aplastante victoria del gobernador Gustavo Valdés en Corrientes envalentonaron al partido. «En 2015 formamos Cambiemos y por supuesto el PRO lideraba y el radicalismo acompañaba, porque no fue una coalición de gobierno», se sinceró Lordén.

«Lo que pretendemos es ser una verdadera coalición. Hoy el radicalismo está de pie con hombres y mujeres que transitaron un período tal vez no siendo protagonistas, pero ahora con mucha vocación de poder, con el respaldo de un partido de 130 años», agregó, recordando las victorias que también tuvo en las PASO en Santa Cruz y Mendoza. En San Luis el radicalismo tiene sus propias batallas (internas) y sus ganas de protagonismo. Las generales del 14 de noviembre mostrarán si pueden superar el papel de reparto.