El principal sospechoso del crimen de Mauro Molina tenía antecedentes por homicidio
La investigación por el crimen del policía Mauro Molina avanzó en pocas horas: hallaron la Amarok usada en el robo, detuvieron a la madre del principal sospechoso y lo identificaron como Arnaldo Aquino, de 40 años, quien cumplía prisión domiciliaria con tobillera por haber intentado matar a otro policía en 2021.

La investigación por el asesinato del policía Mauro Molina dio un salto importante en las últimas horas: los efectivos hallaron la Volkswagen Amarok gris que utilizaron los delincuentes, detuvieron a la madre del principal sospechoso e identificaron a uno de los presuntos autores como un hombre que cumplía prisión domiciliaria con tobillera electrónica por haber intentado matar a otro policía en 2021.
El operativo fue ordenado por el fiscal Carlos Adrián Arribas —quien también instruyó las diligencias del triple crimen de Florencio Varela— y se concretó el martes por la noche con un allanamiento en un domicilio de Ciudad Evita, en La Matanza. Allí los investigadores encontraron la camioneta Amarok, que tenía un pedido de secuestro activo desde el 27 de diciembre de 2024 por una causa de robo en Escobar. También incautaron $340.000 en efectivo, aerosoles de secado rápido, un teléfono celular, un eliminador de olores y el pasaporte de uno de los prófugos. La dueña de la propiedad, madre del sospechoso, fue detenida.
El principal buscado fue identificado como Arnaldo Andrés Aquino, de 40 años. El hombre debía usar tobillera electrónica y cumplía prisión domiciliaria por una causa de homicidio agravado en grado de tentativa cometido con arma de fuego contra un efectivo policial, ocurrida el 23 de agosto de 2021 en El Palomar. Esa causa fue ordenada por la Unidad Fiscal de Instrucción de Morón y también incluía cargos por portación ilegítima de arma de guerra.
Molina, de 42 años, fue baleado el martes al mediodía cuando intentó resistir el asalto a la camioneta de recaudación de una pollería sobre la Ruta Nacional 3, en Isidro Casanova. Los delincuentes llegaron en la Amarok, forcejearon con la víctima, dispararon y huyeron sin el botín. Molina fue trasladado al Hospital Paroissien, donde murió. Trabajaba en la división de Delitos Federales de Lanús y era padre de dos hijos de 15 y 13 años, con quienes vivía en Lomas de Zamora.
