15 junio, 2024

El Gobierno se tambalea en medio de una crisis económica

La reciente revelación de las cifras de inflación ha generado alarmas en la opinión pública, planteando interrogantes sobre la capacidad del Gobierno para abordar la crisis económica en Argentina.

Por Ale Pombo

La reciente revelación de las cifras de inflación ha generado alarmas en la opinión pública, planteando interrogantes sobre la capacidad del Gobierno para abordar la crisis económica en Argentina.

La inflación de agosto alcanzó un preocupante 12.4%, lo que ha llevado a muchos a percibir un aumento de precios aún más significativo en la realidad cotidiana. Las elecciones PASO, por su parte, no solo han contribuido al descontrol inflacionario en agosto, sino que también se espera que septiembre vea un nuevo aumento de los precios que podría superar nuevamente la barrera de dos dígitos.

En este contexto económico crítico, el Presidente se encuentra de gira en el extranjero, aparentemente sin abordar los desafíos inmediatos que enfrenta su país. Aunque hizo una breve mención sobre las tasas de inflación comparativas a nivel mundial, no se ha pronunciado sobre la creciente crisis económica en Argentina. Por otro lado, el ministro Sergio Massa ha implementado medidas que han sido objeto de críticas y desconcierto, como la promesa de sortear autos, motos y electrodomésticos entre aquellos que utilicen tarjetas de débito para comprar alimentos.

Además de estas acciones, el Gobierno ha tomado decisiones que han generado controversia, como la modificación del impuesto a las ganancias y la eliminación de retenciones. Se espera que se anuncien más medidas, todas en medio de un periodo electoral en el que parece que todo está permitido.

El costo fiscal de estas últimas iniciativas, conocido como el «nuevo plan platita», se estima en alrededor de 2 billones de pesos anuales, aproximadamente un tercio del dinero actualmente en manos de los argentinos. Esta expansión del gasto público podría agravar aún más la inflación, cuyas consecuencias se vuelven cada vez más difíciles de predecir.

El Gobierno parece haber perdido el rumbo hace tiempo y, a menos de tres meses para el final de su mandato, sorprende la aparente decisión de agravar la crisis en lugar de tomar medidas para enfrentarla. En un momento en el que existe una remota posibilidad de continuar en el poder después del 10 de diciembre, la política parece no estar a la altura de las circunstancias, y las consecuencias son evidentes para todos.