23 abril, 2026

El dato que no cambia con ningún gobierno: en 2010 la pobreza infantil era del 45% y hoy es del 53%

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El informe del ODSA de la UCA reveló que el 53,6% de los niños argentinos son pobres y el 28,8% enfrenta inseguridad alimentaria. Si bien los números mejoraron respecto al pico de 2023, en 15 años la pobreza infantil empeoró casi nueve puntos.

Más de la mitad de los menores de 17 años en Argentina viven en la pobreza y casi tres de cada diez enfrentaron en 2025 problemas para acceder diariamente a una alimentación adecuada. Así lo revela el último informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina, que advierte que las mejoras recientes no alcanzan para hablar de recuperación estructural.

Según la Encuesta de la Deuda Social Argentina, la pobreza infantil se ubicó en 2025 en el 53,6% y la indigencia alcanzó al 10,7% de los menores. El 28,8% de los niños experimentó inseguridad alimentaria, y dentro de ese grupo el 13,2% lo hizo de manera severa.

Las cifras representan una mejora respecto a los picos recientes —la pobreza infantil llegó al 62,9% en 2023 y superó el 64% durante la pandemia— pero el ODSA encuadra esa baja en una tendencia de largo plazo que no es alentadora: en 2010, la pobreza infantil era del 45,2%. En quince años el indicador empeoró casi nueve puntos, con oscilaciones hacia arriba y hacia abajo que nunca lograron revertir el deterioro de fondo.

Entre los factores que explican parte de la mejora reciente, el informe destaca las transferencias de ingreso y la asistencia alimentaria: la Asignación Universal por Hijo alcanza al 42,5% de los niños y la cobertura mediante comedores y Tarjeta Alimentar llega al 64,8%. Sin embargo, los especialistas del ODSA advierten que estas herramientas no logran compensar de manera integral la pérdida de capacidad de ingreso en los hogares.

El documento registra además otras privaciones que condicionan el desarrollo de los menores. Uno de cada cinco niños dejó de ir al médico o al odontólogo por razones económicas. El 18,1% habita en viviendas precarias, el 20,9% enfrenta hacinamiento y el 42% carece de servicios de saneamiento adecuados.

Un dato demográfico cierra el diagnóstico: la tasa de fecundidad cayó a 1,4 hijos por mujer en 2022, el nivel más bajo registrado. La UCA lo interpreta como un indicador de crisis social multidimensional: en contextos de pobreza estructural, las familias postergan o resignan la maternidad. El Observatorio concluye que ninguna política de alivio inmediato puede sustituir intervenciones orientadas a atacar las causas estructurales de la pobreza infantil para evitar su reproducción intergeneracional.

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