23 enero, 2026

¿Dos lunas en el cielo? La verdad detrás del fenómeno orbital que durará 60 años

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La NASA identificó al asteroide 2025 PN7 como una «cuasi-luna» que acompañará la órbita terrestre hasta el año 2083. Con apenas 19 metros de diámetro, este cuerpo rocoso no es un satélite real, sino un objeto en resonancia orbital con el Sol que genera la ilusión de una doble luna. Pese a su interés científico, su brillo es tan tenue que resulta invisible para telescopios aficionados.

Por Alejo Pombo

PASADENA, CALIFORNIA.– El vecindario espacial de la Tierra acaba de revelar a un visitante de larga estancia. La NASA ha confirmado la identificación del asteroide 2025 PN7, un cuerpo rocoso de 19 metros de diámetro —similar al tamaño de un edificio pequeño— que se encuentra en una configuración orbital tan inusual como estable. Aunque los titulares hablen de una «segunda luna», la realidad científica es aún más intrigante: se trata de una cuasi-luna.

A diferencia de nuestra Luna, que está unida a nosotros por un vínculo gravitacional directo, el 2025 PN7 orbita alrededor del Sol. Sin embargo, lo hace siguiendo una trayectoria tan sincronizada con la Tierra que, desde nuestra perspectiva, parece dar vueltas a nuestro planeta. Este fenómeno de resonancia orbital no es nuevo: los cálculos indican que este objeto lleva 60 años escoltándonos y continuará haciéndolo, al menos, hasta el año 2083.

Diferencias clave: Cuasi-lunas vs. Mini-lunas Es fundamental que el público no confunda este hallazgo con las «mini-lunas» transitorias, que son asteroides capturados brevemente por la gravedad terrestre durante unos meses antes de ser expulsados. Las cuasi-lunas, como el 2025 PN7, mantienen este «baile» orbital durante décadas o siglos debido a su sincronía con el recorrido terrestre alrededor del Sol.

¿Es visible desde el hemisferio sur? A pesar de la fascinación que genera el concepto, los especialistas en Argentina y el resto del mundo aclaran que este objeto es un «pasajero silencioso». Con una magnitud aparente de 27, es extremadamente tenue; esto significa que ni siquiera los telescopios de aficionados más avanzados pueden detectarlo. Su observación está reservada exclusivamente para centros científicos de alta potencia.

La NASA ha enfatizado que este asteroide no representa peligro alguno. Su órbita es estable y se mantiene a una distancia segura de 60,6 millones de kilómetros. Para la ciencia, el 2025 PN7 es un laboratorio natural: permite estudiar la dinámica de los objetos cercanos a la Tierra (NEOs) y nos recuerda que el sistema solar es un ecosistema dinámico, donde incluso la Luna tiene, de vez en cuando, un discreto compañero de viaje.

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