20 abril, 2026

Diez días en el espacio, 45 días de rehabilitación: el proceso de readaptación de la tripulación de Artemis II

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Christina Koch mostró en Instagram el exigente proceso de readaptación física que atraviesa tras la misión Artemis II: no puede caminar en línea recta con los ojos cerrados. La astronauta explicó qué le pasa al sistema de equilibrio tras semanas en microgravedad y bromeó que tendrá que «esperar para volver a surfear.»

La astronauta de la NASA Christina Koch compartió en su cuenta de Instagram los detalles de su proceso de rehabilitación física, semanas después del exitoso amerizaje de la misión Artemis II frente a las costas de San Diego. En un video que rápidamente se viralizó, se la ve intentando caminar en línea recta con los ojos cerrados, acompañada por dos especialistas que la sostienen ante cada desequilibrio. «Supongo que tendré que esperar un tiempo antes de volver a surfear», bromeó al final del posteo.

Koch, que junto a Reid Wiseman, Victor Glover y Jeremy Hansen se convirtió en parte de la primera tripulación humana en orbitar la Luna desde las misiones Apolo, describió el fenómeno que está detrás del ejercicio: en microgravedad, los órganos vestibulares del oído interno, encargados de indicarle al cerebro cómo se mueve el cuerpo, dejan de funcionar correctamente. El cerebro aprende a ignorar esas señales y se apoya casi por completo en la vista para orientarse. Al volver a la Tierra, ese reajuste lleva tiempo, lo que convierte tareas cotidianas como caminar a ciegas en un desafío neurológico real.

La astronauta también relató que durante los primeros días tras el amerizaje experimentó confusión al despertar, creyendo que aún flotaba. Aunque ya había pasado por procesos similares luego de sus 328 días en la Estación Espacial Internacional, señaló que esta vez su percepción del movimiento se vio más afectada, en lo que los especialistas describen como una «desprogramación temporal».

Los cuatro tripulantes de Artemis II deberán completar 45 días de lo que la NASA denomina el «circuito de obstáculos»: una serie de ejercicios progresivos de equilibrio, fuerza muscular y coordinación, acompañados de chequeos médicos y monitoreo cardiovascular continuos en el Centro Espacial Johnson, en Houston. La recuperación implica también revertir la pérdida de masa muscular y densidad ósea que se produce en cualquier misión espacial de larga duración.

Koch subrayó que los hallazgos de estas misiones tienen aplicaciones directas en la medicina terrestre: comprender cómo se altera el sistema vestibular en el espacio puede mejorar los tratamientos del vértigo, las conmociones cerebrales y otras afecciones neurovestibulares.

 

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