Crisis humanitaria en Ceuta: miles de migrantes siguen hacinados
España reconoció que el hacinamiento de miles de migrantes en Ceuta genera un riesgo sanitario, aunque descartó que exista un colapso hospitalario. En 15 días fueron atendidas 5.800 personas y se detectaron casos de tuberculosis y gastroenteritis, mientras el Gobierno reclama espacios adecuados para alojamiento e higiene.

La ministra de Sanidad de España, Mónica García, advirtió este domingo sobre el riesgo para la salud pública que genera el hacinamiento de miles de migrantes en Ceuta, después de la llegada masiva registrada a fines de julio. La funcionaria calificó la situación de “crisis humanitaria”, aunque descartó que actualmente exista un colapso del sistema sanitario.
Según los datos difundidos por García, los servicios sanitarios atendieron a 5.800 migrantes durante los últimos 15 días. De ese total, unas 3.500 personas recibieron atención primaria y otras 2.300 fueron asistidas en hospitales.
La presión sobre el sistema sanitario aumentó después de la entrada masiva de migrantes desde Marruecos entre el 30 y el 31 de julio. Las estimaciones difundidas por las autoridades españolas indican que más de 70.000 personas cruzaron hacia la ciudad autónoma durante esos días.
Actualmente hay 101 personas internadas en el hospital de Ceuta, entre ellas 28 migrantes. El centro sanitario amplió su capacidad de 175 a 212 camas, aunque la ocupación se mantiene aproximadamente en la mitad.
García sostuvo que el principal riesgo no está dado por una saturación del hospital, sino por las condiciones de hacinamiento e insalubridad en las que permanecen algunos migrantes. Según explicó, esas circunstancias pueden favorecer la aparición y propagación de enfermedades infecciosas.
El sistema permanece en el nivel 1 del protocolo de catástrofes hospitalarias. La ministra remarcó que las consultas y los servicios sanitarios continúan funcionando y que no se produjo una interrupción de la actividad asistencial habitual.
Entre los cuadros detectados se registraron casos de gastroenteritis y tuberculosis, además de personas con resultados positivos en pruebas de Mantoux que permanecen bajo estudio. También se notificaron otros problemas asociados con las condiciones de vida de quienes permanecen en la vía pública.
La funcionaria insistió en que la presencia de estas enfermedades no debe utilizarse para establecer una relación entre migración y enfermedad. Consideró “xenófobo” vincular automáticamente ambos fenómenos y señaló que el riesgo epidemiológico es moderado para los propios migrantes y bajo para la población de Ceuta.
Por ese motivo, García reclamó al Gobierno de Ceuta que habilite espacios seguros y salubres donde puedan garantizarse agua, higiene, alimentación y alojamiento. Según la ministra, disponer de lugares adecuados constituye actualmente la principal intervención sanitaria necesaria fuera de los hospitales.
La crisis continúa mientras Marruecos reforzó el dispositivo de seguridad en la frontera para impedir nuevos cruces masivos. El operativo incluyó fuerzas terrestres, drones, helicópteros y perros, y durante el fin de semana fueron detenidas cerca de 300 personas que intentaban avanzar hacia Ceuta.
En paralelo, miles de migrantes permanecen todavía en la ciudad. Las estimaciones más recientes sitúan entre 5.000 y 8.000 las personas que continúan allí, muchas de ellas en condiciones precarias y a la espera de definir su situación.
La situación también generó un fuerte cruce político entre el Gobierno español y las autoridades de Ceuta. Mientras García niega que exista un colapso sanitario, el presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, reclama mayores recursos y sostiene que la respuesta estatal es insuficiente.
