Colombia enfrenta una tragedia que no deja de crecer
El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia dejó al menos 281 muertos, más de 3.900 heridos y 379 desaparecidos. Mientras continúan las tareas de rescate, el Gobierno declaró una emergencia económica para acelerar la asistencia y la reconstrucción de las zonas devastadas.

El terremoto de magnitud 7,4 que golpeó el oeste de Colombia el lunes 10 de agosto dejó al menos 281 muertos, más de 3.900 heridos y 379 personas desaparecidas, según el último balance difundido este viernes. Las tareas de búsqueda y rescate continúan, aunque los equipos de emergencia ya ingresaron en una etapa marcada por la disminución de las posibilidades de encontrar sobrevivientes.
El sismo provocó una destrucción generalizada en distintas zonas del país y dejó a unas 25.872 familias afectadas. Cali, Pereira y otras ciudades del occidente colombiano se encuentran entre las áreas más golpeadas.
El movimiento también afectó gravemente a los departamentos de Chocó, Valle del Cauca, Risaralda, Quindío y Caldas. En numerosas localidades hubo viviendas destruidas, edificios colapsados y daños en infraestructura esencial.
A cuatro días del terremoto, los operativos de rescate comenzaron a concentrarse progresivamente en la remoción de escombros y la recuperación de víctimas. Los rescatistas todavía buscan personas desaparecidas, aunque el paso del tiempo reduce las posibilidades de hallar sobrevivientes.
La emergencia estuvo acompañada por más de 150 réplicas, que complicaron las tareas de los equipos que trabajan entre estructuras dañadas. En algunas zonas también persisten problemas en los servicios básicos y dificultades para hacer llegar asistencia.
El Gobierno de Abelardo de la Espriella anunció una emergencia económica para acelerar la respuesta estatal y avanzar con la reconstrucción. El Ejecutivo también anunció la creación de un fondo destinado a canalizar recursos nacionales e internacionales hacia las regiones afectadas.
La medida deberá ser revisada por la Corte Constitucional y busca facilitar la implementación de acciones de emergencia para atender a las familias damnificadas, reconstruir viviendas y recuperar infraestructura dañada.
La dimensión de la tragedia todavía continúa en evaluación. El balance de víctimas fue aumentando desde las primeras horas posteriores al sismo y las autoridades advierten que podría modificarse a medida que avanzan las tareas de búsqueda y remoción de escombros.
El terremoto del 10 de agosto se convirtió en uno de los desastres naturales más graves registrados en Colombia en las últimas décadas. La prioridad inmediata continúa siendo localizar a los desaparecidos y asistir a quienes perdieron sus viviendas, mientras el país comienza a enfrentar el desafío de la reconstrucción.
