Argentina le respondió a Gran Bretaña y aprovechó la filtración del Pentágono para reforzar su posición en Malvinas
El canciller Quirno rechazó las declaraciones británicas sobre Malvinas: cuestionó la autodeterminación, el referéndum de 2013 y denunció actividades ilegales de empresas en el área. El cruce llegó horas después de que se filtrara un documento del Pentágono según el cual EEUU evalúa revisar su apoyo histórico al Reino Unido en la disputa por el archipiélago.

El canciller Pablo Quirno salió este viernes a rebatir punto por punto las declaraciones del gobierno británico sobre las Islas Malvinas, en el contexto de la filtración de un documento del Pentágono según el cual Estados Unidos evalúa revisar su histórico apoyo diplomático al Reino Unido en la disputa. «Las afirmaciones británicas no se ajustan al derecho internacional», sostuvo el ministro de Relaciones Exteriores en un comunicado oficial en el que reafirmó la soberanía argentina sobre el archipiélago.
En el texto, Quirno recordó que la ocupación británica de 1833 «fue un acto de fuerza contrario al derecho internacional de la época», origen de una situación colonial que, según la posición argentina, aún persiste. El canciller también subrayó que la Resolución 2065 de la ONU reconoció la existencia de una disputa de soberanía e instó a ambas partes a reanudar negociaciones bilaterales, un mandato que fue respaldado a lo largo de décadas por el Comité Especial de Descolonización, la OEA, el Mercosur, la CELAC y el G77 más China, entre otros organismos.
Quirno rechazó además la invocación británica del principio de autodeterminación de los pueblos. Argumentó que los actuales habitantes de las islas «no han sido reconocidos como un pueblo» por la comunidad internacional y que no pueden ser considerados árbitros de una disputa territorial en la que son parte. En la misma línea, cuestionó la validez jurídica del referéndum realizado en 2013 en las islas, al considerar que no modifica la naturaleza de la disputa ni reemplaza la necesidad de negociaciones entre ambos países.
Por último, la Cancillería denunció la exploración y explotación de recursos naturales en la zona como actividades ilegales, y apuntó contra las empresas Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum por avanzar en el proyecto «Sea Lion», al que calificó de violación de los derechos soberanos argentinos y de resoluciones internacionales.
El cruce se produjo en un momento inusualmente favorable para la posición argentina: la creciente tensión entre Trump y el primer ministro británico Keir Starmer por la negativa de Londres a sumarse a las operaciones militares en Irán abrió, por primera vez en décadas, una grieta en el respaldo estadounidense a la posición británica sobre el archipiélago.
