Prorrogaron las detenciones por el homicidio de Fernando Gil
La Justicia extendió por 90 días la prisión preventiva de los tres hermanos Agüero imputados por el homicidio de Fernando Gil en San Luis. También mantuvo la prisión domiciliaria de Rosa Jiménez y concedió a la Fiscalía otros 30 días para completar medidas probatorias pendientes.

La Justicia de San Luis prorrogó por otros 90 días la prisión preventiva de Walter, Leonardo y Damián Agüero, imputados por el homicidio de Fernando Gil, cuyo cuerpo fue encontrado en una cantera de la zona sur de la capital puntana en abril de 2026. La jueza de Garantía N.º 2, Agustina Dopazo Samper, también mantuvo durante el mismo período la prisión domiciliaria de Rosa Jiménez.
La resolución fue adoptada este martes 3 de noviembre, durante una audiencia en la que la magistrada hizo lugar a los planteos de la Fiscalía. Además, dispuso extender por 30 días el plazo de la Investigación Penal Preparatoria (IPP), a pedido del fiscal de Instrucción N.º 4, Javier Amitrano, debido a que todavía quedan medidas probatorias pendientes.
La querella, representada por Soledad Poma de Otaegui y Hanna Abdallah, adhirió a los pedidos del Ministerio Público Fiscal. Por la defensa intervino Hugo Scarzo, mientras que el defensor de Niñez N.º 1, Sebastián Privitera, representó a Jiménez.
La hipótesis de la Fiscalía
La investigación busca reconstruir lo ocurrido durante la madrugada del 3 de abril. Según la reconstrucción fiscal, Gil había pasado la tarde del día anterior con familiares en su vivienda del barrio 24 Viviendas y luego fue invitado por un amigo a cenar y mirar un partido de fútbol en una casa ubicada sobre la Ruta Nacional 146.
De acuerdo con la acusación, alrededor de las 5:24 pidió un vehículo mediante una aplicación para regresar a su domicilio. Sin embargo, se habría desorientado, cruzó la ruta e ingresó al predio donde residía la familia Agüero.
La teoría fiscal sostiene que Walter, Leonardo y Damián Agüero lo encontraron dentro del terreno y creyeron que intentaba cometer un robo. Según esa hipótesis, lo golpearon y, cuando se encontraba inconsciente pero todavía con vida, lo arrojaron a un pozo de agua de unos cuatro metros de profundidad, donde murió ahogado.
Las pruebas reunidas
La acusación también investiga posibles maniobras posteriores para ocultar lo ocurrido. Entre los elementos mencionados figuran llamados al 911 con versiones contradictorias y las circunstancias del primer procedimiento policial, durante el cual los efectivos no llegaron al sector donde se encontraba el pozo.
El cuerpo de Gil fue encontrado tres días después por trabajadores de una cantera que funciona dentro del predio.
Para reconstruir la secuencia, la Fiscalía incorporó registros de cámaras de seguridad, pericias toxicológicas, análisis de teléfonos celulares, mensajes recuperados y búsquedas en internet. Según el Ministerio Público Fiscal, esos elementos respaldan la hipótesis de la acusación.
La prórroga de las medidas cautelares y de la investigación permitirá continuar con la producción de pruebas antes de que el expediente avance hacia una nueva etapa procesal.
