Anabela Lucero sigue en huelga de hambre y aumenta su preocupación por el dolor
Anabela Lucero lleva más de dos semanas en huelga de hambre en el Servicio Penitenciario de San Luis. Su defensa alertó por el aumento del dolor y el uso de calmantes inyectables. Tras sufrir un nuevo pico de presión, fue trasladada al Hospital Ramón Carrillo, donde le realizaron estudios médicos.

Anabela Lucero continúa en huelga de hambre, iniciada el 29 de septiembre, mientras su defensa denuncia un agravamiento de los dolores y reclama una atención médica integral. La exfuncionaria, detenida en el Servicio Penitenciario de San Luis, comenzó a recibir calmantes por vía inyectable en reemplazo de las pastillas que le suministraban.
El reclamo se intensificó por una consulta con un cirujano prevista para este jueves 15 de octubre a las 13. Según informó su abogado, Adriel Cabello, la defensa había solicitado una autorización judicial para trasladarla al centro médico. Sin embargo, de acuerdo con una actualización publicada por medios locales, el juez Santiago Ortiz rechazó el pedido.
Un nuevo episodio que encendió la preocupación
Durante la noche del miércoles, Lucero sufrió otro pico de presión y fue trasladada de urgencia al Hospital Central Ramón Carrillo. Según informó su defensor, allí le realizaron una ecografía y una resonancia magnética, además de administrarle medicación inyectable.
La situación generó preocupación en su entorno, que insiste en la necesidad de determinar el origen de los dolores y definir el tratamiento adecuado para la lesión que presenta. La defensa sostiene que la atención debe contemplar de manera integral su cuadro de salud.
El reclamo por la atención médica
Lucero mantiene la huelga de hambre como medida de protesta para exigir que se concreten los estudios y tratamientos indicados por los profesionales que la evaluaron. Según su defensa, el dolor persistente obligó a modificar la forma de administración de los analgésicos.
El caso también generó versiones contrapuestas sobre las condiciones de atención dentro del establecimiento penitenciario. Mientras la defensa cuestiona las demoras y reclama respuestas médicas oportunas, autoridades provinciales sostuvieron que la detenida recibe controles sanitarios.
La evolución de su estado de salud y los resultados de los estudios serán claves para determinar los pasos médicos a seguir. Por el momento, la defensa mantiene su reclamo para que se garantice el acceso al especialista y al tratamiento que corresponda.
