Andrada, suspendido 13 fechas por golpear al capitán rival tras ser expulsado

Con Zaragoza perdiendo 1-0 en el descuento, expulsado y fuera de control, Andrada corrió hacia el capitán rival y le pegó una trompada en la cara. Le costó 13 partidos de suspensión — una de las más duras del fútbol español en décadas — y un futuro incierto en el club.
El Comité de Disciplina de la Real Federación Española de Fútbol sancionó este miércoles al arquero argentino Esteban Andrada con 13 partidos de suspensión tras el puñetazo que le propinó a Jorge Pulido, capitán del Huesca, en los minutos finales del clásico aragonés por la jornada 37 de LaLiga Hypermotion. La decisión, basada en el artículo 52 del Código Disciplinario, se compone de 12 fechas por agresión y una adicional por la expulsión. Las multas accesorias previstas en el reglamento se aplican en forma paralela.
La sanción es una de las más severas impuestas en el fútbol español en más de dos décadas. Para encontrar un castigo de mayor duración hay que remontarse a 1999, cuando el también argentino Germán Burgos recibió 11 partidos — cifra que Andrada ya superó —, o bien a casos históricos como el de Pepe, suspendido 10 fechas en 2009, o el récord absoluto de la categoría: los 24 partidos que le impusieron al zaragocista Joaquín Cortizo en 1964 tras provocar la fractura de tibia de un rival.
Qué pasó en el minuto 99
El partido entre Huesca y Zaragoza se disputó en el estadio El Alcoraz con ambos equipos en zona de descenso. El marcador era 1-0 para el local, gol de Óscar Sielva de penal en el segundo tiempo — el mismo delantero a quien Andrada le había atajado otro penal en el primer tiempo. En el minuto 99, el arquero recibió la segunda tarjeta amarilla por empujar a Pulido con el juego detenido. Expulsado, en lugar de retirarse al vestuario, Andrada corrió hacia el capitán del Huesca y le propinó un puñetazo en el pómulo izquierdo que lo derribó. El golpe desencadenó una batalla campal entre jugadores y cuerpos técnicos de ambos equipos que obligó a la intervención de las fuerzas de seguridad.
El acta del árbitro Dámaso Arcediano describió la acción como un golpe con «fuerza excesiva» que le provocó un hematoma en el rostro a Pulido. El Comité encuadró la conducta «en el extremo más grave del espectro de agresiones» y destacó el impacto negativo del episodio sobre la imagen de la Segunda División. No aplicó el agravante mayor por lesión, aunque sí consideró que el hecho puso en riesgo el normal desarrollo del partido.
Andrada no fue el único sancionado. El Comité también impuso cuatro partidos de suspensión a Dani Jiménez, portero del Huesca, y dos a Tasende, del Zaragoza, por su participación en la tangana posterior.
Las disculpas y el estado emocional
El mismo domingo del partido, Andrada emitió disculpas públicas dirigidas al club, a la afición y al propio Pulido. «Estoy muy arrepentido», dijo. Días después, según publicó el diario Marca, contactó al capitán del Huesca por mensaje privado para reiterar sus disculpas. «A lo largo de mi carrera he tenido una sola expulsión», remarcó el arquero, apelando a su trayectoria para enmarcar lo ocurrido como un episodio aislado y reconociendo haber «perdido el control» en una «situación límite».
Su entrenador, David Navarro, salió a respaldarlo en términos humanos: «Ahora mismo, lo que me preocupa es la persona; todos los días hablamos, él está dolido por lo que sucedió. Es un ser humano, ha cometido un error, lo va a pagar y ya está.»
El impacto deportivo y el futuro incierto
La sanción golpea al Zaragoza en el peor momento posible. El club pelea por evitar el descenso y, con la derrota ante Huesca, retrocedió al penúltimo puesto de la tabla. Andrada quedará fuera de competencia hasta bien avanzada la próxima temporada, lo que abre interrogantes sobre su continuidad en el club. Según versiones que circulan en España, el arquero no volvería a actuar con la camiseta del Zaragoza.
Andrada llegó al club español tras su paso por Monterrey de México. Antes había sido arquero titular de Boca Juniors, donde se hizo conocido masivamente por su actuación en la final de la Copa Libertadores 2018 ante River Plate.
