
La oferta de colectivos en el AMBA cayó un 30% respecto al nivel operativo regular, con una caída del 40% en los servicios interjurisdiccionales a cargo de Nación y Provincia, y solo un 5% de retroceso en los que circulan exclusivamente dentro de la Ciudad de Buenos Aires. El dato surge del Reporte de Tarifas y Subsidios N°37 del Observatorio del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de Buenos Aires, dependiente de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA.
El detonante inmediato es el encarecimiento del combustible producido por la guerra en Medio Oriente, pero el informe advierte que detrás hay un problema estructural de mayor alcance. Los subsidios vigentes fueron calculados con un precio del gasoil de $1.744 por litro, cuando el valor de mercado ya supera los $2.100. Esa brecha genera una necesidad de financiamiento adicional de $17.500 millones mensuales, distribuida entre la Nación ($7.595 millones), la Provincia de Buenos Aires ($8.155 millones) y la Ciudad ($1.750 millones).
El contexto agrava el impacto: antes del recorte de servicios, la flota operativa en marzo de 2026 ya era un 12% inferior a la de 2019, con 2.359 vehículos menos en circulación. La crisis, entonces, llegó a un sistema que venía debilitado.
Si el costo adicional se trasladara íntegramente a los usuarios, el boleto debería subir un 16% por encima de los aumentos ya previstos para este año. Actualmente, el mínimo en servicios Ciudad-Gran Buenos Aires es de $700; los servicios exclusivos en la Ciudad cobran $715 y los del Gran Buenos Aires $871. El subte cuesta $1.414 y el tren mínimo $280.
El informe también advierte sobre las disparidades regionales. Las tarifas del interior del país superan en un 45% en términos reales los valores de 2019, mientras que las del AMBA se aproximan a ese nivel. En términos del peso sobre el salario, Corrientes, Chaco, Formosa, Córdoba y Santa Fe registran las tarifas más elevadas del país en relación a los ingresos.
