
En medio del bloqueo militar que Estados Unidos activó sobre los buques con destino a puertos iraníes en el estrecho de Ormuz, Washington e Irán retomaron contactos diplomáticos indirectos antes de que venza la tregua vigente, prevista para el 21 de abril. Los enviados especiales Steve Witkoff y Jared Kushner —yerno de Trump— asumieron el protagonismo de las negociaciones tras el fracaso de la misión que encabezó el vicepresidente JD Vance en Islamabad, donde más de 21 horas de conversaciones terminaron sin acuerdo.
La tregua entre ambas partes había comenzado el 7 de abril. Desde entonces, los dos países se comprometieron a no atacarse mutuamente, aunque la tensión en Ormuz se mantuvo en su punto más alto. El Comando Central de Estados Unidos comenzó el lunes a abordar embarcaciones con destino a puertos iraníes, si bien aclaró que el tránsito de buques entre destinos no iraníes permanece habilitado.
Witkoff y Kushner negocian a través de Turquía, Omán y Pakistán con el canciller iraní Abbas Araghchi, quien a su vez consulta con el titular del Parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf, y con el líder supremo Mojtaba Jamenei. Entre las posibles sedes para una próxima ronda figuran Islamabad o la embajada omaní en Ginebra. Al cierre de esta edición, los intermediarios estadounidenses aún no habían recibido respuesta de Teherán.
El punto central de la disputa es el cronograma del enriquecimiento de uranio. Washington propone postergar esa actividad hasta 2046; Irán plantea retomar el programa en 2031. La brecha de 15 años es el principal obstáculo, aunque el solo hecho de que la negociación se centre en plazos y no en el desmantelamiento total del programa —como exigía originalmente la Casa Blanca— representa un cambio de postura significativo.
Trump señaló el lunes que Irán «llamó esta mañana» y que al régimen iraní «les gustaría llegar a un acuerdo», aunque dejó en claro que no aceptará ninguno que permita a Teherán disponer de armas nucleares. La Guardia Revolucionaria, por su parte, advirtió que tiene «control total» del estrecho y que sus enemigos quedarían atrapados en un «torbellino mortal» ante cualquier movimiento en falso.
El conflicto tiene costos concretos para ambas partes. En Estados Unidos, el precio promedio de la gasolina escaló a USD 4,13 el galón, lo que genera presión política interna sobre la administración republicana. En Irán, el bloqueo compromete las exportaciones de petróleo —que en su mayoría tenían como destino mercados asiáticos— en un contexto de ya grave fragilidad económica. Si se alcanza un acuerdo sobre la hoja de ruta, es probable que la tregua se extienda hasta fines de mayo. Si no, el escenario de reanudación del conflicto armado vuelve a quedar sobre la mesa.
