13 abril, 2026

El hombre que derrotó a Orbán: quién es Magyar y qué viene ahora

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Péter Magyar derrotó a Viktor Orbán con una supermayoría histórica y participación récord. El hombre que surgió del propio Fidesz para denunciar su corrupción asumirá el gobierno con poder suficiente para reformar la Constitución, desbloquear miles de millones en fondos europeos y reencauzar a Hungría hacia la UE y la OTAN después de 16 años de deriva iliberal.

Hungría vivió este domingo una jornada electoral que pasará a la historia. El primer ministro Viktor Orbán concedió la derrota en las elecciones parlamentarias, poniendo fin a sus 16 años en el poder. El resultado fue tan contundente como simbólico: con el 96% de los votos escrutados, el partido Tisza obtuvo 138 escaños frente a los 54 alcanzados por Fidesz, la fuerza política de Orbán, otorgándole a Magyar una supermayoría parlamentaria que le permitirá gobernar sin necesidad de alianzas y, más aún, con poder suficiente para reformar la Constitución.

La participación fue otro dato que marcó la jornada: casi el 80% del padrón acudió a las urnas, un récord en cualquier elección en la historia de Hungría posterior al comunismo. Fue una señal inequívoca del hartazgo ciudadano acumulado durante años.

El hombre que lo derrotó

Magyar proviene originalmente del entorno de Fidesz, donde ocupó varios cargos medios en la administración, al tiempo que estuvo casado durante años con la exministra de Justicia Judit Varga. La dimisión de Varga en 2023, forzada por el Fidesz en medio de un escándalo por el encubrimiento de un acusado por pederastia, motivó a Magyar abandonar su partido y lanzarse en marzo de 2024 a la política como rival de Orbán. En apenas dos años, construyó una alternativa que nadie había podido levantar en más de una década.

Magyar hizo campaña contra la corrupción y en temas cotidianos como la sanidad y el transporte público. Su discurso fue conservador pero proeuropeo, lo que le permitió captar un voto de espectro amplísimo: desde liberales hasta sectores de centroizquierda que lo eligieron no por afinidad ideológica, sino como el único instrumento real de cambio.

Lo que dejó Orbán

Durante 16 años, Orbán gobernó con supermayorías parlamentarias de dos tercios que le permitieron dirigir Hungría sin apenas controles ni frenos democráticos. La corrupción fue creciendo a niveles jamás vistos, con un enriquecimiento extremo del círculo más íntimo del primer ministro, incluyendo su propia familia y amigos de la infancia. Además, Orbán emprendió duras represiones contra los derechos de las minorías y la libertad de prensa, subvirtió muchas de las instituciones húngaras y tensó gravemente la relación del país con la UE. Su alineamiento con Putin y su bloqueo sistemático a las decisiones europeas sobre Ucrania lo habían convertido en el gran disruptor del bloque occidental.

Trump también apostó por él: el jueves previo a la elección, el propio Trump pedía el voto para Orbán en su red Truth Social, describiéndolo como «un verdadero amigo, un luchador y un ganador». No alcanzó.

Lo que viene

En su discurso de victoria ante una multitud reunida a orillas del Danubio, Magyar fue contundente: prometió que su nuevo gobierno reintegrará a Hungría en el sistema judicial de la Unión Europea y que el país volverá a ser un aliado muy fuerte de la UE y de la OTAN. Anunció que su primera gira oficial lo llevará a Varsovia, Viena y Bruselas, con el objetivo de recuperar los fondos de la UE que corresponden a Hungría. La Unión Europea retiene actualmente unos 18.000 millones de euros congelados por las violaciones al Estado de derecho bajo el gobierno saliente.

Magyar también pidió al presidente húngaro, Tamás Sulyok, que dimitiera inmediatamente, y envió el mismo mensaje a otros dirigentes estatales nombrados por Orbán durante su mandato.

Las reacciones internacionales no tardaron en llegar. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, celebró que «el corazón de Europa late con más fuerza esta noche en Hungría». Macron habló de una victoria de la democracia. El primer ministro británico Keir Starmer subrayó el «momento histórico» que marca el resultado para la democracia europea, mientras que líderes de Finlandia, Noruega, Dinamarca y los países bálticos también expresaron su respaldo al cambio.

Hungría cierra así una era y abre otra, con incógnitas pero también con una certeza: por primera vez en 16 años, el país vuelve a mirar hacia Occidente.

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