
Por Alejo Pombo
No fue un desliz. Fue una acusación en regla, formulada ante un medio extranjero, con nombre, apellido y fecha de inicio: 2021.
En una entrevista concedida al medio español El Debate —realizada durante su visita al Foro Económico de Madrid y difundida este domingo— el presidente Javier Milei acusó a su vicepresidenta Victoria Villarruel de planear maniobras en su contra desde el mismo momento en que ambos asumieron sus bancas en el Congreso, dos años antes de llegar juntos a la Casa Rosada como fórmula de La Libertad Avanza.
«A la luz de su comportamiento, no me sorprende que haya intentado que me cancelaran. Lo que sí me sorprende es que estas cosas ella ya las venía pergeñando desde que entramos al Congreso», dijo Milei. La declaración convierte lo que hasta ahora era una tensión pública conocida en una acusación formal de traición de largo plazo.
El detonante, el busto y el complot
Milei trazó en la entrevista una línea cronológica de los agravios. El primero que mencionó fue el Pacto de Mayo, en julio de 2024, cuando Villarruel se ausentó de la firma aduciendo un cuadro gripal. «Al día siguiente estaba espléndida en el desfile», remarcó el Presidente, dando a entender que la justificación no fue genuina. Desde ese momento, las apariciones conjuntas de ambos se volvieron frías y escasas.
El segundo punto de quiebre que señaló fue el encuentro de Villarruel con la ex presidenta María Estela Martínez de Perón en octubre de 2024 y la inauguración de un busto en su honor en el Senado. Milei lo interpretó como una provocación ideológica directa a la línea del Gobierno.
El tercero, y quizás el más grave en términos políticos, fue la denuncia de un presunto vínculo entre el entorno de la vice y figuras del partido español Vox, que según el Presidente habría sido parte de una estrategia para boicotear su agenda internacional. «Se empezó a juntar con gente verdaderamente complicada», sentenció.
El daño que no se repara
Milei también reveló que Villarruel habría cuestionado en privado el impacto de sus políticas. «Me sorprenden las reflexiones que hace sobre que yo le hacía daño a la libertad», dijo, visiblemente molesto. Y denunció que el círculo íntimo de la vicepresidenta «no deja de decir insultos y aberraciones» sobre la gestión libertaria.
La entrevista no dejó espacio para la ambigüedad: el vínculo institucional entre las dos figuras máximas del Poder Ejecutivo está reducido al mínimo. No hay ruptura formal porque la Constitución no la permite, pero hay algo quizás más difícil de manejar: un Presidente que acusa públicamente a su vice de haberlo traicionado antes incluso de ganar la elección, y una vice que por ahora no respondió.
