Caputo se reunió con la UIA tras la tensión con techint
Tras un período de cruces dialécticos con los pesos pesados del sector fabril, el ministro Luis Caputo recibió a los principales directivos de la UIA. El encuentro se centró en la implementación de la reforma laboral, el nuevo régimen de empleo con aportes mínimos y la necesidad de reducir la presión impositiva en municipios. El Palacio de Hacienda busca alinear a los industriales con el nuevo modelo de apertura comercial, mientras las empresas exigen herramientas para frenar la caída del consumo interno.

Por Alejo Pombo
El Palacio de Hacienda fue sede de una reunión clave para redefinir el vínculo entre la administración de Javier Milei y el corazón productivo del país. El ministro Luis Caputo recibió a Martín Rappallini y la cúpula de la Unión Industrial Argentina (UIA) en un clima que buscó disipar el ruido generado por las críticas de figuras como Paolo Rocca a la velocidad de la apertura comercial y la pérdida de competitividad.
Caputo utilizó el encuentro para «vender» los beneficios del nuevo marco normativo. El eje central fue el nuevo régimen de empleo, que promete reducir los aportes patronales a un histórico 2% durante los próximos cuatro años, junto con la implementación del FAL (Fondo de Cese Laboral) para terminar con la denominada «industria del juicio». Para el Gobierno, estas herramientas, sumadas a la ley de Inocencia Fiscal y el RIMI para Pymes, son el puente necesario para que las fábricas argentinas puedan competir en un mercado globalizado.
Sin embargo, detrás de la cordialidad de las redes sociales, la UIA llevó a la mesa la urgencia de la «economía real». Los indicadores manufactureros muestran una contracción que preocupa a los mandos medios y pequeños de la industria, quienes enfrentan dificultades para acceder a líneas de crédito y sostener el flujo de capital de trabajo. La entidad fabril insistió en la necesidad de recomponer la demanda interna, golpeada por la caída del poder adquisitivo, y reclamó medidas que estimulen el financiamiento productivo.
El Ministro devolvió la pelota al campo de la política territorial, enfatizando la importancia de reducir la carga impositiva en provincias y municipios, a los que señaló como responsables de encarecer los costos de producción. En un contexto marcado por la reciente visita del FMI, el Gobierno intenta consolidar un frente común con los industriales, bajo la premisa de que la «transición» hacia el nuevo modelo requiere un esfuerzo compartido en la reducción de costos, mientras la industria aguarda señales de que la apertura no se convierta en un proceso de desindustrialización.
