El peronismo sella la unidad en Provincia tras la orden de Cristina
Tras meses de tensiones internas, el peronismo bonaerense alcanzó una lista de unidad que llevará a Axel Kicillof a la presidencia del partido a partir del 15 de marzo. El acuerdo, bendito por Cristina Kirchner, reubica a Máximo Kirchner al frente del Congreso partidario y busca transformar la estructura del PJ en el principal núcleo de oposición frente a las políticas de ajuste del Gobierno nacional.

Por Alejo Pombo
El peronismo de la provincia de Buenos Aires ha decidido, finalmente, ordenar su propia casa para enfrentar la tormenta exterior. En una negociación que se extendió hasta las primeras horas de este sábado, Axel Kicillof y Máximo Kirchner sellaron un pacto de convivencia que evita una elección interna sangrienta y redefine la cúpula del partido más influyente del país. El Gobernador asumirá la presidencia del PJ bonaerense el próximo 15 de marzo, sucediendo al líder de La Cámpora en un movimiento que busca unificar el mando institucional con el político.
Este acuerdo de «unidad por necesidad» no fue gratuito. Kicillof aceptó el ofrecimiento del sector alineado con Cristina Kirchner bajo una condición tácita: el respaldo pleno de la estructura partidaria a su gestión bonaerense, severamente asfixiada por el recorte de fondos nacionales. A cambio, el kirchnerismo retiene una posición de control estratégico: Máximo Kirchner encabezará el Congreso partidario, el órgano encargado de definir las alianzas electorales y las plataformas políticas del espacio.
La nueva arquitectura del poder se completa con figuras que representan el equilibrio territorial y político del conurbano. La vicegobernadora Verónica Magario ocupará la vicepresidencia primera, mientras que los intendentes Federico Otermín (Lomas de Zamora) y Mariano Cascallares (Almirante Brown) se integran a la mesa de conducción. La orden de «dejar de lado la discusión endogámica» bajó directamente desde el Instituto Patria, con el objetivo de presentar al PJ bonaerense como el «dique de contención» contra el programa económico de Javier Milei.
En su primer comunicado tras el acuerdo, el partido endureció su retórica. Definió el presente nacional como un escenario de «desintegración social y entrega de la soberanía», posicionando a la Provincia como una «red y escudo» frente a lo que consideran la deserción del Estado nacional. Sin embargo, la unidad de cúpula no garantiza la paz en el territorio: distritos clave como Mar del Plata y Tigre todavía se perfilan hacia internas locales, demostrando que, bajo la superficie de la foto de unidad, las tensiones por el liderazgo territorial siguen latentes.
