Infierno en el Sur: el viento y el calor reactivan los incendios forestales en Chubut
Una combinación crítica de ráfagas intensas y temperaturas extremas provocó el recrudecimiento de los incendios forestales en Chubut. Con alertas naranja y amarilla vigentes, el Servicio Meteorológico Nacional advierte sobre un escenario de alta propagación, obligando a las autoridades a reforzar el despliegue de aviones hidrantes y brigadistas en zonas de difícil acceso.

Por Alejo Pombo
RAWSON.– La tregua que esperaban los brigadistas en el sur argentino se desvaneció en las últimas horas. El recrudecimiento de los incendios forestales en Chubut ha puesto a la provincia en un estado de alerta máxima, luego de que las altas temperaturas y las ráfagas de viento reactivaran focos que se encontraban en fase de contención y generaran nuevos incendios en áreas rurales y boscosas.
El escenario es crítico. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) ha emitido alertas amarillas y naranjas, confirmando que las condiciones actuales son el «caldo de cultivo» perfecto para la propagación del fuego. El viento, factor determinante en la Patagonia, no solo acelera las llamas, sino que dificulta la navegación de los recursos aéreos, vitales para el enfriamiento de los frentes.
En el terreno, el despliegue es total. Equipos de brigadistas, bomberos voluntarios y aviones hidrantes trabajan de manera coordinada para proteger las comunidades rurales. Sin embargo, la magnitud del fenómeno ha llevado a las autoridades provinciales a evaluar un pedido de auxilio al Servicio Nacional de Manejo del Fuego y a provincias vecinas para sumar refuerzos antes de que las llamas alcancen sectores de bosque nativo más complejos.
Las recomendaciones a la población se han endurecido: está estrictamente prohibido cualquier uso de fuego al aire libre y se ha solicitado suspender el uso de maquinaria que pueda generar chispas en zonas de pastizales secos. Mientras el operativo se ajusta minuto a minuto según los cambios en la dirección del viento, Chubut enfrenta una de las jornadas más desafiantes de la temporada, donde la prioridad absoluta es evitar que el fuego alcance zonas urbanas y proteger la biodiversidad local.
