25 abril, 2024

Una familia necesita en julio casi $ 31.000 para comer

Según un relevamiento realizado por la consultora Focus Market, los alimentos registraron un incremento del orden del 2% mensual y un acumulado de casi 43% en lo que va del corriente año.

Por Alejo Pombo

Una familia tipo porteña necesitó en el mes de julio $30.690 para hacer frente a la Canasta Básica Alimentaria, reveló un informe de Focus Market según el cual el valor total de ese conjunto de alimentos registró una suba de 2% mensual y acumula en el año casi 43 % de incremento.

El trabajo de la consultora que dirige el economista Damián Di Pace reveló que lo que más subió de precio en forma mensual fue: manteca (6,7%), café (6,3%) y harina de trigo (5,8%), en tanto que bajaron -o no subieron- condimentos (-1%), carnes (-0,2%) y hortalizas (0%).

Asimismo, en forma interanual lo que más subió fue frutas (80%), aceite (74%) y fiambres (69%), mientras que lo que menos subió fue azúcar (5%), huevos (12%) y condimentos (18%).

Con estos números, una familia tipo (un varón de 35 años, una mujer de 31 años, un hijo de 6 años y una hija de 8 años) necesitó $30.690 para comprar los alimentos básicos; en tanto que una persona soltera debió reunir $9.932 para comprar esos mismos bienes.

El informe consignó que para una pareja la canasta ascendió a $17.580, en tanto que para un hogar de tres integrantes (una mujer de 35 años, su hijo de 18 años y su madre de 61 años) alcanzó los $24.433 y para otro de cinco integrantes (un varón y una mujer, ambos de 30 años y tres hijos de 5, 3 y 1 año), llegó a $32.279.

Según Di Pace, la canasta básica alimentaria continuó subiendo pero a menor ritmo que en los meses anteriores. En ese marco, recordó que «el gobierno adelantó la reapertura de paritarias a agosto y el salario mínimo vital y móvil a septiembre».

Sin embargo para el economista, «lo que intentó recuperar el bolsillo del asalariado en el primer semestre del año no alcanzó para compensar la evolución de precios en el mismo período y esto terminó afectando el consumo sobre lo más básico como es alimentos».

A este panorama desalentador para los asalariados, se sumaron las dudas que comienza a plantear el mercado cambiario. En este sentido, Di Pace consideró que «las nuevas restricciones sobre los dólares paralelos no hacen más que sembrar incertidumbre en el mercado cambiario».

«Cada vez que hay restricciones nacen nuevas incertidumbres y certezas. Por el lado de las certezas, Argentina por su alta presión tributaria tiene una alta informalidad y como el peso pierde valor el refugio natural es el dólar», indicó el especialista.

Al explicar la poderosa influencia que la divisa norteamericana ejerce sobre la vida de los argentinos, Di Pace señaló que «para preservar valor frente a futura reposición, los agentes económicos o compran productos o compran dólar y como conseguir producto no es sencillo el dólar tiene mayor presión».

«Otra certeza es que cuando se amplían tanto las brechas y se retrasa el tipo de cambio oficial frente a la inflación la expectativa de devaluación es mayor post elecciones», dijo Di Pace al describir los posibles efectos de la diferencia entre dólar oficial y paralelo, que en estos días superó el 80%.

En este sentido el economista consideró que la incertidumbre está dada sobre posibles restricciones para conseguir dólares para importar insumos para producir los bienes que llegan a góndola por lo cual es natural adquirirlos en el paralelo.

«Mientras el gobierno cuenta en la actualidad 18 programas de control, supervisión y fiscalización de precios en forma, la evolución del dólar en el mercado paralelo genera ruido en el sector empresario que percibe que el dólar oficial se retrasa frente a la inflación», agregó.

Para Di Pace, la percepción de los empresarios es que «las brechas se amplían mientras el gobierno insiste con que no va a devaluar post elecciones. Eso ya ha sucedido muchas veces en Argentina y el temor de reposición de stock a otro valor del dólar es permanente en todo este camino hasta las elecciones».