El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, realizó hoy su primera aparición oficial después de las elecciones al conmemorar el Día de los Veteranos, en un acto solemne en el que no dijo nada y mientras sostiene su negativa a reconocer la victoria de Joe Biden.

El mandatario republicano visitó el cementerio nacional de Arlington a eso de las 13:30 hora de Argentina, cuatro días después de que los medios estadounidenses declararan, en base a proyecciones de resultados oficiales, que su rival ganó la Casa Blanca.

Bajo una intensa lluvia y acompañado de su vicepresidente, Mike Pence, el republicano saludó a los soldados caídos y a los pocos minutos dejó el lugar.

Desde que los medios proyectaron el resultado electoral, Trump no se dirigió a la nación más que a través de Twitter, y no aceptó su derrota frente a Biden.

En cambio, permaneció encerrado en la Casa Blanca y salió eventualmente a jugar al golf, mientras sostiene que está a punto de ganar y presentando demandas en las que alega fraude electoral, hasta ahora respaldadas solo por evidencia muy endeble.

Por su parte, Biden visitó hoy el monumento a la Guerra de Corea en Filadelfia, también en conmemoración del Día de los Veteranos, indicó la cadena CNN.

«Las mujeres y los hombres que lucharon y se sacrificaron por nuestro país son héroes, y el resto de nosotros les debemos una deuda impagable. Se han ganado nuestro agradecimiento y, sobre todo, nuestro respeto», expresó el presidente electo a través de un comunicado.

Reiteró su compromiso de ayudar a los veteranos y sus familias, diciendo que «tenemos una sola obligación verdaderamente sagrada: preparar y equipar a nuestras tropas que enviamos a peligro, y cuidar de ellos y sus familias cuando regresen a casa».

La ventaja del demócrata en varios estados clave es insuperable y no parecería cambiar incluso si prosperaran las demandas judiciales, o luego del recuento previsto en Georgia, un bastión republicano en el que se proyectó el triunfo de Biden.

El hecho de que Trump no conceda la derrota no tiene fuerza legal en sí misma, pero la Administración de Servicios Generales, la agencia que administra la burocracia de Washington, se negó a aprobar los fondos y mecanismos previstos para la transición prevista para el 20 de enero.